El licenciado Francisco Ligero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, recibió de don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, un negro cimarrón llamado Tomás, criollo de Santo Domingo, que se hallaba preso en este pueblo, propiedad de Miguel Hernández Ñagas, vecino de Los Ángeles.
El Licenciado Francisco Ligero, natural de la Puebla de los Ángeles, Cura beneficiado del Partido de San Antonio Otlaquiquixtla, hijo legítimo de Francisco Ligero y María González, vecinos que fueron de la Puebla de los Ángeles, otorga poder a Miguel de Coria, su sobrino, para que en su nombre otorgue su testamento con las cláusulas que le tiene comunicadas. Declara por sus bienes unas casas de vivienda de piedra que están en la ciudad de los Ángeles, en la calle cerrada de San Miguel que va al Colegio Real. Nombra albacea al citado su sobrino.
Inventario y participación de los bienes que quedaron por fin y muerte de Pedro Miguel; entre sus herederos se mencionan a su mujer María Velázquez y a sus hijos Diego Miguel y Pedro Miguel, menores de edad, como curador ad liten al capitán Francisco Atencia de Palacios, vecino del pueblo de Quechula, provincia de Tepeaca, y como albaceas a Joseph [José] de Cózar y a Francisco de Ligero, beneficiado de Huatusco.\n
Miguel Hernández Ñagas, vecino de Los Ángeles, dio su poder cumplido al licenciado Francisco Ligero, clérigo, de la misma vecindad, para que pueda, en su nombre, sacar de cualquier persona un esclavo negro llamado Tomás, criollo de Santo Domingo, de 25 años de edad, que se le fugó de su servicio dos meses atrás, en cuya razón haga los pedimientos, requerimientos, citaciones necesarios para recobrarlo, y lo pueda vender a quien pareciere.
El licenciado Francisco Ligero, vecino de Los Ángeles, con poder de Miguel Hernández Ñagas, de la misma vecindad, vende a Domingo de Campos, vecino de la ciudad de México, un negro llamado Tomás, criollo de Santo Domingo, de 25 años de edad, que de presente se halla preso en este pueblo, por el precio de 250 pesos de oro común.