Don Miguel [José] de Zavaleta, Clérigo Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles vecino de esta Villa, con testamento hecho el 16 de diciembre de 1806, declara que por vía de codicilio, nombra a un nuevo albacea, al Presbítero don Francisco Pablo Verenguier, para que venda y remate en almoneda todos los bienes existentes, para la más pronta satisfacción de las deudas y créditos particulares señalados en la memoria secreta dejada.
Don [José]Mariano Zavaleta, de esta vecindad, dijo que por muerte del presbítero don Miguel [José] de Zavaleta, se hicieron varias actuaciones sobre el testamento que dejó y dando cumplimiento a la tercera cláusula otorga escritura de obligación por 1 700 pesos para que con sus réditos se manden decir 1500 misas en cada año por su albacea don Miguel [José] de Zavaleta, cuyo capital continuaría impuesto para con sus productos cumplir a prorrata con la tercera cláusula referente a las misas, y de estas operaciones dará cuenta al Juzgado de Testamentos y para la seguridad del pago, impone, hipoteca y grava una casa de paredes, de madera y teja ubicada en la penúltima cuadra de la Calle del Calvario y Amargura, que hace su frente con casa de los herederos de Simón Cabañas, al poniente con solar de Juan Aguilar, al norte con casa de la hija y heredera de María Josefa de la Cruz y al sur con casa y solar que fue de Francisco Gordillo, obligándose a no enajenar dicha propiedad hasta redimir el principal y réditos.
El Presbítero don Miguel José de Zavaleta, Clérigo Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, hijo de los difuntos don Francisco de Zavaleta y de doña María Josefa Casados, otorga su testamento. Ordena sea enterrado sin pompa alguna. Debe a varias personas y a él le adeuda el Regidor Diego Leño 441 pesos y 1/2 reales por concepto de misas que estuvo aplicando en la hacienda de Lucas Martín y Nicolás de la Cruz, indio tendero de don Fernando de la Pedreguera, le adeuda 43 pesos. Deja a su albacea varios comunicados secretos a quien pide encarecidamente cumpla sin la necesidad de revelarlos. Nombra por albacea y heredero a don José Mariano [Ignacio] Zavaleta, a quien ha criado desde niño; pide a su albacea anule el testamento que otorgó en la Nueva Veracruz.