Los hijos y herederos del difunto Mariano Salinas, venden a don José María Rodríguez, esposo de Juana Salinas, una casa de cal y piedra cubierta de madera y teja con 18 varas de frente y el correspondiente fondo, situado en la Calle que del Aguaje que nombran de Techacapa, sube al Camino Real y atraviesa de la Garita de México a la de Veracruz, y hace su frente así al poniente dicha calle en medio con casa de Atanasio Rivas. Por la banda del sur linda con la nueva toma de agua que se conduce del cuartel de San José, por el oriente linda con solar de los naturales de esta Villa. La casa la construyeron en terreno comprado a Ignacio Godínez y hoy venden al precio de 371 pesos, la cuarta parte la percibirá Nicolasa y las tres restantes las reconocerá el comprador a beneficio de los demás interesados.
Don José María Rodríguez, natural de la ciudad de Cádiz, vecino de esta villa, hijo legítimo de don Manuel Rodríguez y de doña Francisca Jiménez, ambos difuntos, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara estar casado con doña Juana Salinas, natural y vecina de esta villa, en cuyo matrimonio procrearon por sus hijos legítimos a Asunción, Manuel, Dolores y José María Rodríguez y Salinas, la primera como de once años y él último de cuatro. Declara que su esposa al contraer matrimonio tenía 80 pesos en el valor de la casita que fue de sus padres y él compró después a sus hermanos; y él contaba con 20 000 pesos. Declara que en su poder y compañía tiene a su sobrina y ahijada huérfana, Desideria Díaz, desde los tres meses de su edad, hija de Nicolasa Salinas, hermana de su esposa, a quién le pertenece una casita de paredes, enfrente de la de él, con deducción de 200 pesos que gastó y suplió para concluirla. Declara por bienes la casa de su habitación y la contigua; 5 000 pesos en reales en poder de don Francisco García Jiménez, del comercio de Veracruz; algunas alhajas, ropa de uso, y lo que resulte de la liquidación de los apuntes de réditos activos y pasivos. Encarga a su albacea que cumpla religiosamente lo que le dejó comunicado secretamente. Nombra por albacea fideicomisario y tenedor de bienes a su esposa Juana Salinas. Nombra por sus únicos y universales herederos a sus cuatro hijos: Asunción, Manuel, Dolores y José María Rodríguez y Salinas, para que lo hereden por partes iguales.
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