Don Anastasio Cruz, de esta vecindad, albacea y heredero del difunto su hermano don Pedro Mariano de la Cruz, dijo que dicho difunto quedó a deber al concurso de acreedores formado a bienes de don Joaquín de Quintana, y del que es Síndico don Manuel de Solórzano, la cantidad de 2 692 pesos y 7 reales, resto del valor de una partida de mulas; por lo que se obliga a pagar en el término de un año, con lo premios que devengue.
El Presbítero don Eduardo José Estefanía de Tejada, Domiciliario del Obispado de Puebla de los Ángeles, residente en esta Villa, otorga poder especial a don Ignacio Arroyo, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre, se presente en cualquier juzgado de testamentos, capellanías y obras pías a representar y deducir los derechos que le asisten a la que con el principal de 2 000 pesos y carga de 25 misas anuales, fundó José Ruiz, como albacea del Sargento Francisco Ruiz, conforme a la voluntad de doña Leonor Gutiérrez, a cuyo título fue ordenado, y de cuyo usufructo carece, por la equivocación, de que en lugar de darle el título o despacho de la referida, se le expidió otra que con el mismo principal reconoce don Manuel Solórzano, para cuya ventilación presente la documentación requerida.
Don Anastasio Cruz, vecino de esta Villa, albacea y heredero de su difunto hermano don Pedro Mariano de la Cruz, declara deber al concurso de acreedores de don Joaquín de Quintana, vecino y del comercio que fue de la Nueva Veracruz, en que es síndico don Manuel de Solórzano, del mismo comercio, y don Genaro Francisco Garza, la cantidad de 2,692 pesos 7 reales, importe del valor de unas mulas que el citado Quintana vendió al difunto su hermano en cantidad de 3,300 pesos, a cuya suma abonó 607 pesos 1 real, obligándose a pagar en el término de un año y a mayor abundamiento le ha de satisfacer los premios de 5% anual.