Doña Bárbara de Castro, natural y vecina de esta Villa, otorga que vende a José Ignacio del Toro, de esta misma vecindad, una casita de madera, cubierta de teja, con su solar, situada en el Callejón del Beaterio. Se compone de 62 varas de frente y 26 de fondo, linda con casas y solares que se mencionan en la escritura. Lo vende en 360 pesos.
Doña Bárbara de Castro, de esta vecindad, de estado doncella, otorga que vende, cede y traspasa al presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, dos viviendas de edificio bajo con el solar que les corresponde, situadas en la calle del Beaterio. Se componen de 15 varas de frente que hacen su vista al norte, 47 de fondo hacia el sur por donde lindan con solar que fue de la misma compareciente, por el poniente con casa de Don Pablo Fraile y Santa María, por el oriente con otra que está fabricando doña Albina y doña Gertrudis Jiménez. La venta se hizo por precio de 1 500 pesos.
Doña Bárbara de Castro, de esta vecindad, de estado libre, otorga que vende, cede y traspasa en favor de don Manuel de Mora, también de esta vecindad, una casita de paredes, con una pieza alta por concluir, cubierta de madera, ladrillo y teja, que tiene y posee por suya propia en esta villa en el callejón del Veaterio [Beaterio] o ya sea de Paniza, al que hace su frente al oriente y del otro lado casa baja de don José María Becerra y solar de Antonia Ana Gómez; por el costado del norte linda con el costado o fondo de la de doña Gertrudis Jiménez y doña Albina Jiménez; y por el del sur y fondo al poniente con el de la casa del presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa. Cuya deslindada finca se compone de 15 varas de frente y 11 de fondo, y es la misma que fabricó a sus expensas, en parte del terreno que heredó de su difunta hermana doña Antonia de Castro. Dicha casita la vende en la cantidad de 300 pesos que ha recibido en reales de contado.
Sem títuloDoña Antonia de Castro, natural y vecina de esta Villa, doncella mayor de sesenta años, hija legítima de don José de Castro y de doña María de Aguilar, difuntos, otorga su testamento donde declara por bienes la parte que le corresponde de la casa de su morada, por división que se hizo con sus hermanos difuntos don José y doña Inés, también posee una casita con su solar ubicada detrás de su casa, la cual hace frente con el callejón de Paniza, como también un terreno en inmediaciones del pueblo de Otates, perteneciente a varios interesados. Nombra como albaceas a don Fernando de Cubas, de esta vecindad y comercio, y como heredera universal a su hermana Bárbara Castro.