María de Rivas, mujer legítima de Juan de Vivero, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto Francisca Díaz Matamoros, mujer que fue del Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, por su disposición y última voluntad mandó se le diesen 200 pesos cuando contrajese matrimonio, y habiéndolo realizado con el dicho Juan de Vivero, Andrés de Arano únicamente le mandó 100 pesos; atento a lo cual, dio su poder cumplido a Tomás Cárcamo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que cobre del referido Andrés de Arano los 100 pesos que le resta debiendo.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, hermanos, albaceas testamentarios de Juan Díaz Matamoros, y como esposos de doña Francisca y doña Inés Díaz Matamoros, hijas del referido Juan Díaz, fundaron una capellanía de misas por el alma de su suegro, con 710 pesos de oro común de principal y 35 pesos y medio anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción; se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, con la obligación de decir 24 misas rezadas anuales, en reverencia de la Santísima Cruz, en el altar del Covento de Jalapa.
Doña Francisca Díaz Matamoros, vecina de esta jurisdicción, viuda de Juan de la Calleja, declaró haber recibido de Juan Lopéz Ruiz, residente en este ingenio, 1,183 pesos y 7 tomines de oro común, en diferentes partidas, que restaban de la escritura de venta que su marido le hizo de la mitad del ingenio de Maxtlatlán, y con esta cantidad terminó de pagar el valor en que se celebró el trato, pues Juan Lopéz Ruiz ha pagado otras cantidades a los herederos de Cristobal Martín Matamoros que tenía parte en la mitad del ingenio.
Doña Francisca Díaz Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Juan de Argaez [Argaiz], al Tesorero Diego de Gamboa, y a su hermano Juan Lopéz Ruiz, vecinos de esta jurisdicción, para que en su nombre y en el de sus hijos, reciba y cobre todos los pesos de oro, plata, joyas, esclavos, ganados, y los demás bienes muebles y raíces que se les debieran; y para que puedan vender las partidas de ganado mayor o menor que valgan hasta la cantidad de 4000 pesos.
Don Francisco de Aguirre, mercader vecino del pueblo de Jalapa dijo que el 12 del corriente mes y año se le remataron los ganados pertenecientes al quinto de los bienes de doña Francisca Díaz Matamoros, vecina que fue de la doctrina de Misantla, los cuales se han traído a pregón por comisión del señor Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de este Obispado, en los precios que se señalan en la escritura, cuyos ganados importaron 2, 120 pesos que son los mismos que constan de la hijuela del quinto que se presenta en los autos para la fundación de la capellanía mandada fundar, en cuya virtud se obliga a cumplir las condiciones, a exhibir y entregar la cantidad para la voluntad y disposición de don Manuel Antonio Casados, patrono nombrado de la capellanía.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta jurisdicción, declaró que por cuanto sus tíos Andrés Pérez de la Higuera, y su esposa, Doña Francisca Díaz Matamoros, traspasaron 14000 pesos de un censo de 11200 que tenían impuestos en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, a favor de los bienes y herederos de Felipe Gómez, difunto, vecino que fue de la ciudad de Los Ángeles, y ahora, Juan de Zavala, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición, ha sucedido en 3000 pesos de censo principal y solicitó a Don Sebastián de la Higuera se los reconozca como sucesor en el citado ingenio; atento a lo cual, Don Sebastián reconoció los 3000 pesos de censo y a Juan de Zavala como su propietario, desde el primero de enero del presente año que sucedió y le pagará 150 pesos de oro común anuales.
Francisca Díaz Matamoros, esposa de don Andrés Pérez de la Higuera, vecinos de esta provincia, fundó una capellanía de misas por el descanso de las almas de Magdalena Díaz, de Tomás de Herrera, primer marido de su madre, y de Tomás de Herrera, su hermano, con 3 000 pesos de principal y 150 pesos de renta en cada un año; y los impuso sobre dos sitios de ganado menor y 10 000 cabezas de ovejas que hubo de sus padres en los llanos de Ozumba.
Doña María González de Amarilla, como usufructuaria del ingenio La Santísima Trinidad y de los demás bienes y haciendas que quedaron por fin y muerte de su esposo, Don Francisco Hernández de la Higuera, y Don Andrés Pérez de la Higuera, su hijo mayor, y marido de Doña Francisca Díaz Matamoros, declaran que los 20, 000 pesos que le deben a la mujer e hijos de Felipe Gómez, difunto, los debe el ingenio La Santísima Trinidad y todos los demás bienes vinculados, y no la referida Doña Francisca Díaz Matamoros, ni su dote ni arras, porque con ellos se pagó parte de la dote de Doña Catalina Márquez de Amarilla, hija y hermana de los susodichos, y esposa de Tomás de Suasnabar y Aguirre, vecino de la ciudad de México, en cumplimiento de una cláusula contenida en la escritura de fundación del Mayorazgo de la Higuera.
Manuel Antonio Casados, dueño de hacienda y ganado mayor en la doctrina de Misantla, residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Episcopal de la Puebla, y a don José Pérez de Arellano, vecino de esta jurisdicción, para que en su nombre parezca en la mencionada audiencia y otros tribunales eclesiásticos y seglares donde con derecho pueda y presente el testamento e inventarios de doña Francisca Díaz Matamoros, su madre, así también de la división y partición de bienes y de la capellanía que mandó fundar de la cual lo nombró patrono, para que pueda hacer remisiones a favor de los remanentes.
El Capitán de Caballos Manuel Antonio Casados, vecino de La Antigua, albacea y tenedor de los bienes de su madre Francisca Díaz Matamoros, otorga poder especial a Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Episcopal del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre y representación, haga y otorgue la fundación de capellanía de misas que mandó su madre se hiciese, y dicho Capitán, como Patrono que es, manda que se hagan 30 misas rezadas cada año, por la dote que asignará, solicitando se dé escritura de dicha fundación.