Don José María de Bausa, don Manuel Terán y don Pedro Hernández, todos de esta vecindad y comercio, dijeron que para el resguardo de la Administración de Tabacos de esta Villa, está nombrado don Fernando Pedreguera, por lo que mediante la presente se constituyen en sus fiadores por el tiempo en que esté a su cargo el estanquillo de puros y cigarros que se va a situar en la tienda [ambulante] del campamento del paraje del órgano Camino de Veracruz, para el abasto de los presidiarios, tropas y operarios que trabajan en la obra del Camino Real que se construye a cargo del Real Consulado de Veracruz, hasta la cantidad de 2 000 pesos.
El Presbítero don Miguel José de Zavaleta, Clérigo Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, hijo de los difuntos don Francisco de Zavaleta y de doña María Josefa Casados, otorga su testamento. Ordena sea enterrado sin pompa alguna. Debe a varias personas y a él le adeuda el Regidor Diego Leño 441 pesos y 1/2 reales por concepto de misas que estuvo aplicando en la hacienda de Lucas Martín y Nicolás de la Cruz, indio tendero de don Fernando de la Pedreguera, le adeuda 43 pesos. Deja a su albacea varios comunicados secretos a quien pide encarecidamente cumpla sin la necesidad de revelarlos. Nombra por albacea y heredero a don José Mariano [Ignacio] Zavaleta, a quien ha criado desde niño; pide a su albacea anule el testamento que otorgó en la Nueva Veracruz.