Don Dionisio Luis Camacho y Reyes, como apoderado de doña María de los Ángeles Torres, dijo que por fallecimiento de don Alejandro Torres quedó una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad a la calle de Tecuanapa, la cual se compone de dos departamentos de vivienda comprendidas en un solo patio, cuyo edificio tiene 19 varas de frente que lo hace al norte con la expresada calle y 44 varas de fondo al sur, por cuyo rumbo linda con sitio que pertenece a las herederas de don Miguel Viveros, por el costado de oriente linda con casa del Tercer Orden y por poniente con casa de la propiedad de don José Manuel de Izaguirre. Que el nominado don Alejandro Torres dejó por sus herederos a la referida doña María, a doña Teresa [Torres] que murió sin sucesión; a doña Candelaria [Torres], difunta, de quien es hija doña María del Carmen Parra y Torres que se cree reside en la Habana; a don Francisco [Torres] que también es muerto, existiendo igualmente en la Habana, según se cree, su heredero don José Torres; a doña Manuela, difunta, siendo su heredera doña Francisca Arroyave y Torres, quien parece reside en México; y a doña Dolores [Torres] madre que fue de don Ángel y don José María Benítez y Torres. Resultando de lo expuesto que fueron seis los herederos de don Alejandro, pero que habiendo quedado fuera de parte la doña Teresa a virtud de que se gastaron más de 100 pesos en su última enfermedad y entierro, son solo cinco porciones las que han de cubrirse, deduciendo las responsabilidades y los gastos que se impenden en su venta. Asimismo, dijo que los interesados han convenido se enajene la finca y está pactada su venta con don Andrés Castellano y su esposa en precio de 740 pesos, de los que deduciendo 490 de las responsabilidades que carga el fundo y de los gastos que se generen, queda un remanente de 250 pesos, de los cuales 150 pesos quedan reconociéndolos el comprador sobre la misma casa. Que en consecuencia de lo relatado, solo resta formalizar la correspondiente escritura de venta, y reduciéndolo a efecto el nominado don Dionisio Luis Camacho como representante de doña María de los Ángeles Torres y don Ángel Benítez en unión de su hermano don José, otorga que vende a don Andrés Castellano y a su esposa doña María Josefa de la Luz Reyes, la casa que queda deslindada en precio de 740 pesos, los 150 pesos que han de continuar reconociendo el comprador con pensión de réditos de 5 por ciento anual a favor de la cofradía de la Purísima de esta parroquia y asimismo se obliga a tener a disposición de los repetidos interesados los 150 pesos para entregarlos a doña Carmen Parra y Torres, don José Torres y doña Francisca Arroyave y Torres.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODoña María de los Ángeles Torres, vecina de esta Villa de Xalapa, doncella mayor de 25 años, en unión de sus hermanas y de quienes es apoderada, ha recibido de don Antonio Gomila, mayordomo de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción de esta antigua parroquia, la cantidad de 150 pesos pertenecientes a dicha cofradía, cuya cantidad se obliga a tener en calidad de censo redimible, por tiempo de 5 años. Para el seguro pago hipoteca una casa ubicada en la Calle de Tecuanapa con la que hace frente hacia el norte y del otro lado el Hospital de San Hipólito; mide por el frente 38 varas y de fondo 44, que corre de norte a sur, por donde linda con solar de don Modesto Antonio Viveros, por el costado del oriente con casa y solar de don Celedonio Pérez, y al poniente con casa y solar de don Diego Viveros.
Don Ángel Benítez, escribano nacional y del Juzgado Civil, de esta ciudad, dijo que el 20 de diciembre de 1836 en unión de don Dionisio Luis Camacho y Reyes, apoderado de su tía doña María de los Ángeles Torres, otorgaron escritura de venta de una casa ubicada en la calle de Tecuanapan de esta ciudad, en cantidad de 750 pesos de los que se extrajeron 490 para el pago de un capital y réditos que siguieron reconociendo los compradores, don Andrés Castellano y su esposa doña María Josefa de la Luz Reyes, a la cofradía de la Purísima Concepción de esta parroquia. Asimismo, dijo que de dicha suma se pagaron algunos gastos quedando divisibles entre los cinco coherederos 250 pesos, de los cuales 150 pesos se reservaron en la misma finca sin causa de réditos para doña María del Carmen Parra y Torres, hija de la difunta doña Candelaria Torres, para don José Torres, hijo de don Francisco [Torres], difunto, y para doña Francisca Arroyave y Torres, hija de la difunta Manuela Torres. Respecto a estos últimos tres herederos, el comparente dijo que se duda si existen o si por sus fallecimientos han dejado herederos, cuya incertidumbre existe hasta la fecha, hallándose por esta razón dicha cantidad de 150 pesos en poder de los compradores de la casa. Por otro lado, el relacionante dijo que hallándose la plaza de Veracruz amenazada de bloqueo por la Nación Francesa, han emigrado las familias a diferentes puntos de este departamento, lo que no ha podido verificar a su tía, doña María de los Ángeles Torres, por sus achaques y escasez, estando en la misma situación el hermano del compareciente, don José María Benítez y Torres, por tener que erogar gastos en la cura de una niña, a quien por desgracia van a amputarle una pierna. Y habiendo recurrido su tía y su hermano al comparente para que remedie sus urgencias, extrayendo bajo su responsabilidad y con las seguridades necesarias, la citada suma de 150 pesos que pertenece a los citados tres herederos que no se sabe nada de ellos, para cubrirlos en caso de que éstos o los herederos, le hagan algún reclamo. Viéndose precisado a condescender con sus ruegos, se ha puesto de acuerdo con Castellanos y su esposa, y le han exhibido la ya expresada suma en moneda corriente, restando solo otorgarles la correspondiente carta de pago. Por tanto, otorga que ha recibido de don Andrés Castellano y de su esposa, los 150 pesos que reconocían en la casa que les fue vendida, confesando que percibe dicha suma para los objetos indicados y no para otra cosa. Y para mayor seguridad de dicha cantidad ofrece por su fiador a don Francisco Fernández y Agudo, de esta vecindad y comercio.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONAL PÚBLICO INTERINO