Francisco Pérez Romero, vecino de esta provincia, residente en el ingenio nombrado Nuestra Señora del Socorro, dio su poder cumplido a Domingo Díaz A[costa], de la misma vecindad, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos,mercaderías, derechos y acciones y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Juan Rodríguez, zapatero, vecino de Jalapa, vende a Domingo Díaz Costa, barbero, vecino de Jalapa, un pedazo de casa de piedra y barro cubierta de paja, que hubo de Juan Marroquín, situado en la Calle Real, linde con casas y solar de Beatriz de Campos y con mitad de casas del finado Juan Marroquín, cuyo heredero dicen es Rodrigo Betancourt, de 11 varas y media de ancho y de largo hasta la pared de la cerca de las casas del hospital de este pueblo, por el precio de 150 pesos de oro común.
El Licenciados Alonso Pérez de Herrera presentó por testigo a Domingo Díaz Costa, vecino de Jalapa y residente en las minas de San Pedro, del cual se recibió juramento y prometió decir la verdad, siéndole presentado el escrito en modo de testamento, dijo que conoció y trató mucho a Pedro de Betancurt, dueño de la Venta de las Vigas, y el 19 de mayo pasado del presente año, estuvo con él y le vio hacer su testamento por mano del Bachiller Jacinto de Herrera, su confesor, el cual firmó por el otorgante.