Don Juan Francisco Noriega, vecino de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, apoderado sustituto del Licenciado don José María Lebrija, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, vecino de México, vende al Presbítero don José Joaquín [de] Arizmendi, Colector de Diezmos de esta cordillera, que representa los derechos de la iglesia catedral de Puebla de los Ángeles, una casa de cal y piedra, cubierta de madera, ladrillo y tejas, situada en la Calle de la Amargura y Barrio alto del Calvario, con su frente al oriente dicha calle en medio con casas que hoy pertenecen a María Josefa Olivos, y antes fueron del difunto don Domingo Díaz Mier, por donde se compone de 35 varas de frente y 65 de fondo así al poniente que llega hasta la Calle del Ganado, por donde hace otro frente con casas de los herederos del difunto don Félix Ruiz, por la banda del sur linda con casa de don Andrés Rodríguez Rojo, y por el norte con otra de don Antonio Arcos. Dicha propiedad Lebrija compró al Regidor don Diego Leño, y hoy vende al precio de 5000 pesos.
Don Francisco Miguel de Córdoba, natural y vecino del paraje de la Joya, otorga poder para testar a doña María Josefa Olivos, su legítima mujer, natural del citado paraje de la Joya, para que después de su muerte haga y ordene su testamento como se lo tiene comunicado. Declara que ha procreado con dicha su mujer a María Gertrudis, casada con Blas Olivares, y a Francisca Gerarda, difunta, que estuvo casada con Eugenio Rivera, con quien procreó a Pablo Vicente Rivera. Nombra como herederos a su hija María Gertrudis y a su nieto Pablo Vicente.
Miguel de Córdoba, natural y vecino este pueblo, hijo natural de María de las Nieves de Córdoba, difunta, otorga su testamento donde declara esta casado con María Josefa Olivos, siendo de estado viuda y trayendo a su matrimonio dos hijos de los que falleció uno y vive solo José Colín. Con ella procreó seis hijos de los que murieron cinco y solo vive María Gertrudis Córdoba, casada con Blas Olivares. Nombra como albaceas a don Manuel Garcés y a su mencionada esposa y como herederas universales a su hija María Gertrudis y a su nieta Juana, hija de Eugenio Rivera y de su otra difunta hija.