Juan Fernández, otorga poder [roto], para que demande a las personas que le deban dinero, oro, plata u otra especie, se encargue de los actos judiciales, y demás asuntos.
Antonio de Aguilar, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan Fernández, arriero, estante en el río de Alvarado, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos cargas de cacao de Guasacualco [Coatzacoalcos] que del susodicho confesó haber recibido compradas.
Constantino Romano y Juan Griego, vecinos de la ciudad de Tepeaca, se obligan de pagar a Juan Fernández, 301 pesos de oro común, los cuales son por razón de 43 novillos.
Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad y Público de la provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso de Estrada y a Juan Fernández, 382 pesos de oro común, los cuales son de resto de 696 pesos que montó la venta de 10 mulas y 28 cargas de cacao, que del susodicho recibió compradas.\n\n
Lucía de V[roto], viuda de Nicolás Hernández, vecina de la ciudad de los Ángeles, otorga poder general para cobrar a Juan Fernández, arriero.
Juan de Cuéllar, andante por este camino de la Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un arcabuz de rastrillo.\n
Mateo de Rivera, vecino de la ciudad de Tepeaca, señor de su recua, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de [Tlalixcoyan], 92 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debe por razón de 46 pesos que le prestó, y el resto que sale a pagar por Felipe, indio arriero.\n
Juan de Espinosa, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 250 pesos de oro común, los cuales son por razón de 94 quintales de harina.\n
Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Nicolás Conte, estante en el pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 257 pesos de oro común, los cuales son por razón de 2 pipas de vino que Pedro Gallego, vecino de la Veracruz, le entregó por el dicho Juan Fernández.\n