Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, y María Vázquez, su hija legítima, viuda de Juan de Zarandona , vecinas que fueron de Jalapa, venden a don Francisco Escalante, vecino de Jalapa, dos solares en este pueblo, el uno linda con la Calle Real que va a la ciudad de México y con casas de Domingo Díaz; y el otro, con solar de Ana de Alfaro y con la Calle Real, por el precio de 200 pesos de oro común.
Domingo Díaz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jorge Rodríguez o a Pedro González Hurtado, 300 pesos de oro común que quedó debiendo Beatriz de Campos, para fin del mes de abril de 1619, puestos en la nueva ciudad de Veracruz o en este pueblo de Jalapa.
Don Francisco de Escalante y Meza, vecino de la ciudad de Los Ángeles, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, dos solares que compró de Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, en este pueblo, linde con casas de Domingo Díaz y de la Calle Real, y unas casas de piedra y barro, con ventanas y puertas de ladrillo, y esquinas de cal y canto, labradas en uno de los solares con 5 000 tejas, vigas y alfardas, por el precio de 800 pesos de oro común.
Francisco de Escalante, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo Hernández Lucian, vecino y regidor de la nueva ciudad de la Veracruz, 110 pesos de oro común, por razón de otros tantos que Domingo Díaz, albacea de Juan Fernández, difunto, libró en él por cuenta del dicho Jerónimo Hernández Lucién, dos meses después de la fecha de esta escritura, puestos en la nueva Veracruz.
Leonor Díaz, vecina de Jalapa, como principal deudora, y Domingo Díaz, su fiador, de la misma vecindad, se obligaron a pagar al capitán Andrés de Acosta, vecino de México, 360 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de nación Angola, para fin de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Leonor Díaz Becerra, viuda de Cristóbal López Muñoz, vecina de este pueblo, como madre y curadora de sus menores hijos, dio su poder cumplido a su compadre Domingo Díaz, vecino de Jalapa, que está presente, generalmente para todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones y otro cualesquier bienes que le fueren debidos.
Cristóbal de Lozana Salazar, Don Francisco de Escalante, Alonso García de la Torre y Domingo Díaz, mercaderes y vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Diego de Paz y a Diego del Campo, procuradores de la Real Audiencia de México, y a Melchor de Zepeda, solicitador, y a cualquiera de ellos in solidum, ausentes, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar los maravedís, derechos y acciones, y otros bienes que les fueren debidos, y de lo que recibieren, puedan dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Domingo Díaz, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Diego Vidal de Figueroa, procurador en la ciudad de México, ausente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Bartolomé de Oliver y Sebastián García Adán, vecinos de Jalapa, mayordomos de la Cofradía del Santo Nombre de Jesús y la Limpia Concepción de la Virgen María, que está en la parroquia de este pueblo, con licencia del Lic. Tomás Vitus de Romay, beneficiado, vicario y Juez eclesiástico de esta doctrina y con el acuerdo de todos los hermanos de la cofradía, convinieron con Domingo Díaz, vecino de Jalapa, en venderle un solar con paredes de barro, propiedad de la referida cofradía en 100 pesos de oro común, los cuales quedan impuestos sobre la persona y bienes del dicho Domingo Díaz, especialmente sobre este solar y la casa deteriorada; con la condición que dentro de un año ha de fabricar paredes en la mencionada casa hasta en la cantidad que le parezca conveniente, y pagará 5 pesos de oro común anuales de rédito.
En junta de Cabildo presidida por fray Miguel Postigo, guardián del Convento de San Francisco, los miembros de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio integrada por don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, los diputados Francisco Martín Matamoros y Martín López de la Plaza, los mayordomos Juan Rodríguez de Herrera y Cristóbal de Lozana Salazar, el capitán Cristóbal Román, juez de caminos; y los cofrades Francisco Pérez Romero, Alonso García de la Torre, Diego González, Juan Ortuño y Domingo Díaz, se desistieron del derecho que tenían a una capilla en la capilla mayor al lado del Evangelio, en la iglesia del Convento de San Francisco, de que les hizo merced el padre Provincial fray Juan de Elormendi, para que dicho guardián la dé a quien fuere servido.