El Capitán Juan de Malpica y José García, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo, dijeron que poseen un sitio de ganado mayor en un monte alto de pinos, a una legua de la peña grande de Perote que llaman el Cofre, en el paraje que nombran Cuistlastepec, al norte hay un llano de pinos claros, al sur linda con otro sitio de ganado menor del hospital de Perote y al norte con una barranca de piedras, el cual heredaron de Simón Hernández. Cuyo sitio otorgan que venden a Manuel Hernández, vecino de la jurisdicción de Jalacingo con todas sus aguas, pastos, abrevaderos, entradas, salidas, usos y costumbres, en 400 pesos de oro común, 300 de ellos los ha entregado y los 100 restantes le ha de pagar a José García en dos años.
Fray José Miguel Enriquez, Prior del Convento Hospital de Nuestra Señora de Belén, del pueblo de Perote, jurisdicción de Jalacingo, vende a don Miguel Gómez de Soto, dueño de hacienda en la jurisdicción de San Juan de los Llanos, un sitio de ganado menor, situado desde el portezuelo de tierras de Tenextepec y camino del Marqués, hasta la punta del Malpaís, perteneciente a este hospital, al precio de 500 pesos de oro común de principal censo, cuyos linderos son por una parte, tierras de dicho hospital que posee Manuel Hernández llamadas Aguatepeque, por el sur con tierras de Temascalzingo propiedad del comprador, por el poniente con punta del Malpaís, camino de Pizarro, al norte con las de don José Mariano.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, en esta provincia, se obligó a pagar a Manuel Hernández, mercader vecino de Jalapa, 100 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de julio del presente año, todos juntos en una paga.
Don Francisco de Cervantes, Alcalde Mayor de Jalapa, y Manuel Hernández, vecino de este pueblo, dieron su poder cumplido a Don Agustín de Cervantes y a Diego Vásquez, procurador en la Real Audiencia de México, a los dos juntos y a cualesquiera de ellos in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar los maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones y otros bienes que les debieren; y de lo recibido, en las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Manuel Hernández, en su nombre y el de su hermano José Hernández, ausente, y Nicolás Leonardo Ramos, esposo de Josefa Antonia Hernández Salado, hermanos e hijos legítimos de Mariana de Quiroz, otorgan poder especial a Patricio Hernández Salado, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, para que comparezca ante el Rey, sus Reales Audiencias, justicias eclesiásticas y seculares, donde haga juramentos, recusaciones y pedimentos, para solicitar se les entregue las posesiones que heredaron de Juliana de Quiroz.
El Alférez don Juan José Rincón, labrador y vecino de está jurisdicción, vende a Manuel Hernández, dueño de recua y vecino del pueblo de Perote, un esclavo de nombre Ignacio de Rueda, mulato prieto de 40 años, en la cantidad de 360 pesos.
Don Tomás Rajadel, mayordomo de la Parroquia del Santísimo Sacramento de Perote, otorgó préstamo por la cantidad de 500 pesos a don Manuel Hernández, residente y Labrador de dicho pueblo, quien se obliga a cubrir dicho adeudo a partir del 11 de Junio de 1745, pagando de réditos la cantidad de 5 pesos por cada ciento y ofreciendo como garantía las escrituras de su casa.
Fray Antonio de Molina, Prior del Convento hospital de la Señora de Belén de religiosos de San Hipólito Mártir, y Miguel de Huerta, vecino de este pueblo de Perote, para informar, el primero, que vende al citado Miguel de Huerta, medio sitio de ganado menor, ubicado en el lugar denominado Tlascantepeque, por el Camino Real del Llano de ambos lados, lo vende con un censo redimible de 1, 000 pesos de oro común con réditos de 50 pesos en cada año, sus linderos son por el oriente con tierras que posee Agustín García de Palacios, por el poniente con tierras de don José Mariano, por el sur con tierras de Manuel Hernández y por el norte con tierras de la cofradía de la Virgen de la Parroquia de Jalacingo.
Sebastián Hernández, junto con Antonio Benítez Revuelta, marido de Polonia Hernández, hijos legítimos y herederos del difunto Manuel Hernández, venden al Capitán don Tomás Rajadel, vecino del pueblo de Perota, 3 ranchos; 2 de labor llamados Aguatepec y el otro Teaco, y el tercero Cuistlastepec, al precio de 2, 100 pesos; los 2, 000 por las mejoras que tienen y los 100 pesos que tienen pagados hasta hoy de alcabala que fue lo que se convino por tener arrendadas las del partido de Perote, cantidad, que el citado Capitán pagó a nombre de su hijo José Antonio Rajadel, imponiendo ciertas condiciones para el pago de réditos.
Don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de trapiche de hacer azúcar en su jurisdicción, en voz y nombre de don Francisco García de Acevedo, vecino de la ciudad de Cádiz en los reinos de Castilla, en virtud del poder general que éste le otorgó a don Gaspar de Bedriñana y a don Felipe de Hoyos, vecino del pueblo de Orizaba, su fecha en la ciudad de la Veracruz los 21 de mayo de 1716, por ante Francisco Javier de Luna, Escribano de Su Majestad, y que le fue sustituido en el otorgante por don Gaspar de Bedriñana en esta villa de Córdoba el 22 de marzo pasado. Usando de dicho poder, otorga que vende a José González Moreno, vecino del pueblo de Orizaba, una casa baja de cal y canto cubierta de teja, en la calle Real de dicho pueblo de Orizaba, la cual hace frente y esquina, calle en medio, con casa de Rafael de Ayala; por otro lado, calle en medio, con casa de Miguel de Lorza; por otro lado con casa de Agustín de Bocarando; y por el fondo con solar de los herederos de Diego Martín; edificada en medio solar de 25 varas de frente y 50 de fondo; cuya casa compró don Francisco García de Acevedo a Juan Hernández, difunto, en dicho pueblo de Orizaba el 13 de noviembre de 1713. La vende en precio de 3 000 pesos [ilegible] que quedan cargados a censo sobre dicha casa, a favor de la capellanía que mando fundar dicho Juan Hernández a favor de Manuel Hernández, su hijo, quien se halla [ilegible] en la ciudad de los Ángeles, con obligación de pagar sus réditos del 5 por ciento anual, cuya cantidad se destinará para la ayuda de los estudios de Manuel Hernández y en caso de que éste cumpla veinticinco años y no se haya ordenado, el comprador se obliga a pagar los 3 000 pesos y sus réditos. Por otro lado, José González Moreno, por él y por doña María Márquez, su legítima mujer, otorga que acepta lo dicho en esta escritura y para seguridad de los 3 000 pesos hipoteca dicha casa y otra que poseen en dicho pueblo de Orizaba.
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