Juan de la Calleja, residente en este pueblo, dio su poder cumplido a Rodrigo Hernández de la Calleja, su hermano, para que representando su persona parezca ante Su Majestad y los señores presidente y oidores de la Real Audiencia de Nueva España, en grado de apelación, nulidad y agravio que le hace Don Jorge Suárez Franco, Alcalde Mayor de la antigua Veracruz, en la causa que se sigue contra él por decir que mandó le quitasen una mulata y lo demás contenido en el proceso.
Isabel de Maya, vecina de Jalapa, vende a Juan de la Calleja y a su madre, Doña Magdalena de Tejeda, de la misma vecindad, una negra llamada Gracia, de nación Angola, de 25 años de edad, bozal, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 500 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan de la Calleja y Doña Magdalena de Tejeda, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Doña Isabel de Maya, vecina de Jalapa, 500 pesos de oro común, precio de una negra llamada Gracia, de nación Angola, bozal, para la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos, todos juntos en una paga.
Doña Francisca Díaz Matamoros, vecina de esta jurisdicción, viuda de Juan de la Calleja, declaró haber recibido de Juan Lopéz Ruiz, residente en este ingenio, 1,183 pesos y 7 tomines de oro común, en diferentes partidas, que restaban de la escritura de venta que su marido le hizo de la mitad del ingenio de Maxtlatlán, y con esta cantidad terminó de pagar el valor en que se celebró el trato, pues Juan Lopéz Ruiz ha pagado otras cantidades a los herederos de Cristobal Martín Matamoros que tenía parte en la mitad del ingenio.
El Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, del Batallón de Milicias de este pueblo, vende a Juan de la Calleja, vecino de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, en la doctrina del partido de Misantla, un negro esclavo nombrado Jacinto, calimbado, que hubo del Capitán Don Martín Román de Nogales, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, el 1 de agosto de 1670, bozal, de más de 20 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 250 pesos de oro común.
Don Juan de la Calleja, vecino de La Antigua ciudad de la Veracruz, criador de ganado mayor, dio su poder cumplido a Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino y mercader de Jalapa, para que en su nombre haga postura o posturas a las carnicerías y abasto de Jalapa y su provincia, en la cantidad de carne de toro o novillo y carnero que le pareciere, haciendo las bajas y mejoras que sean necesarias, hasta la conclusión y remate de dicho abasto.
Cristóbal Díaz de Guitián, vecino de Jalapa, con poder de Don Diego Larios de Bonilla para sacar la cantidad de ganado vacuno que baste para hacerse pago de 702 de oro común que el susodicho le debe, se concertó con Juan de la Calleja, vecino de Jalapa, para que saque dicho ganado a medias, poniendo él la gente, caballos y gastos que se hicieren; y Rodrigo Hernández de la Calleja, hermano de Juan de la Calleja, hará las diligencias necesarias para que dentro de seis meses se haya sacado el ganado que baste a la paga de los dichos pesos.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, vende a Rodrigo Hernández [de la] Calleja y a Juan de la Calleja, su hermano, un sitio de estancia de ganado mayor en los llanos de Almería, y una caballería de tierra, pegada a él, de que hizo merced la Real Audiencia a Francisco Merchante, y él lo hubo de Hernando Solano, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 460 pesos de oro común.
El Capitán Diego de Orduña Loyando, residente en este ingenio, dueño de las estancias Espanta Judíos y Santa Ana, la primera la hubo de Luis de Córdova[Córdoba], vecino de la Vieja Veracruz, y la segunda, se la vendió a don Ramiro de Arellano, con el acción del ganado cimarrón, formó una compañía con el regidor Juan de la Calleja, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre ambas estancias, para que las administre por cuenta de ambos durante seis años; en el caso de la estancia de Santa Ana, pondrá todo lo que fuere necesario, pero los gastos y provechos serían por mitad; y en la de Espanta Judíos, también acordaron ir mitad en los gastos, y en los frutos y esquilmos, el regidor solo se llevaría la tercera parte.
Domingo Gómez, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan de la Calleja, vecino de esta provincia y residente en sus estancias de ganado mayor de Almería y Buenavista, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes raíces y muebles que le fueren debidos, especialmente para que en su nombre haga cualesquier trato con la viuda de Jerónimo de la Vega[Jerónimo de Vega], Isabel Rey, en la deuda que tiene con ella, y su herederos .