Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, vende a Juan Rodríguez, residente en el molino de doña Magdalena de Tejeda, en esta jurisdicción, dos negros esclavos, entre bozales y ladinos, de nación Angola y de Angico, de 22 años de edad cada uno, llamados Francisco Angola y Mateo Angico, sin asegurarlos de ninguna tacha, enfermedad pública ni secreta, sino tan solamente esclavos sujetos a servidumbre, por el precio de 430 pesos de oro común cada uno.
Doña Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, viuda de Rodrigo Fernández y como curadora de sus menores hijos, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, un sitio de venta y cinco caballerías de tierra, ubicadas en términos de Jalapa, donde dicen Xalatengo El Viejo, a poco más de media legua del pueblo, por el precio de 480 pesos de oro común.
Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Luis de Arocha, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de tierra Carabalí, para fines de marzo de 1610.
Magdalena de Tejeda y su hijo, Rodrigo Hernández, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a doña María de Esquivel, hermana y tía de los susodichos, vecina de este pueblo, 200 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de mayo venidero de 1612. Para la seguridad de esta escritura los deudores hipotecaron un negro llamado Alonso, dos negras llamadas Catalina y Gracia, y una Venta llamada de los Naranjos en está jurisdicción a favor de doña María de Esquivel.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda de Rodrigo Hernández, vecina de Jalapa, como curadora de sus hijos menores, dio su poder cumplido a Andrés de Bustillos, su yerno, para que en la estancia de Nuestra Señora de ganado mayor, situada en los llanos de Almería, en su nombre pueda entrar a desjarretar todo el ganado cimarrón que quisiere, a partir de esta fecha y hasta fines de junio de 1613.
Andrés de Bustillo, vecino de Jalapa, vende a Francisco de Cárdenas unas casas de morada en este pueblo, que lindan con casas de doña Magdalena de Tejeda y de Melchor del Moral, hechas de barro y piedra, cubiertas de paja, por el precio de 450 pesos de oro común.
Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Diego Ruiz, estante en este pueblo, la Venta de los Naranjos, durante un año, y el precio de 160 pesos de oro común, pagaderos por los tercios del año.
Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio a censo y tributo perpetuo a Melchor de los Reyes y a Pascuala González, media caballería de tierra situada en la parte que llaman La Sabanilla, Cruz de Jalapa, en el camino que viene de la Venta de la Banderilla a este pueblo, junto a un arroyo de agua zarca, quedando comprometidos a pagarle cinco pesos de oro común anuales.
Rodrigo Hernández y su mujer, Magdalena de Tejeda, vecinos de Jalapa, venden a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, 150 pesos de oro común de censo y tributo anuales, que impusieron sobre sus propiedades ubicadas en los términos de Jalapa y Coatepec.
Rodrigo Hernández y su esposa, Magdalena de Tejeda, vecinos de Jalapa, venden al contador Alonso de Villanueva tres caballerías y media de tierra en el llano de Santiago, en términos de Jalapa, con lo poblado en ellas de casas y corrales, por el precio de 5 900 pesos, más 2 100 pesos de censo en favor de Francisco Hernández de la Higuera, que pesan sobre las referidas tierras.