El Presbítero Nicolás Merino, Domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, otorga poder general a don Miguel Manuel de Torquemada, para que en su nombre cobre todas las cantidades que le deban, así también para que en razón de dichas cobranzas lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios eclesiásticos y seculares.
El señor don Nicolás Merino, Prebendado de la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara en esta Nueva España, hijo del difunto don Antonio Merino, ha recibido de don Miguel de Goiri, Curador de los tres hermanos menores del otorgante, 2 354 pesos 4 y medio reales, cantidad correspondiente a la legítima paterna de sus hermanos y que devolverá cuando estos cumplan su mayoría de edad, saliendo por sus fiadores don Pedro Bartolomé de Aragón y don Miguel Antonio Barradas.
Doña Mariana Roso, de esta Villa, viuda en primeras nupcias de don Antonio Merino, y casada en segundas con don Pedro Bartolomé Aragón, otorga poder general a don Andrés Arroyo, vecino de la Ciudad de Guadalajara, para que demande, perciba y cobre judicial y extrajudicialmente las cantidades de dinero, oro, plata, bienes efectos que le adeuden a la fecha y debiesen en adelante, en virtud de instrumentos públicos o simples. Así también para que en la misma conformidad represente los derechos que le asistan, como madre del difunto prebendado don Nicolás Merino, Canónigo que fue de la catedral de dicha ciudad, haciendo en razón de este particular, todas las diligencias y agencias. Asimismo, le otorga que extraiga a dos hermanas que vivían con el prebendado, hijas también de la otorgante, para que las remita hasta esta Villa.
Don Nicolás Merino, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, residente en la Villa de Xalapa, otorga poder especial a don José Castañares, residente en la ciudad de la Puebla, para que demande, perciba y cobre judicial o extrajudicialmente de don Francisco Mariscal, su apoderado, los réditos de su capellanía fundada en Oaxaca.
Doña María Ana Roso, viuda en primera del difunto don Antonio Merino, casada en segundas nupcias con don Pedro Bartolomé Aragón, a quien le ha pedido la licencia correspondiente, y como madre legítima del prebendado difunto don Nicolás Merino, Canónigo que fue de la catedral de Guadalajara, y como tal su forzosa heredera, otorga poder general a don Andrés Arroyo, vecino de la indicada ciudad, para que a nombre de ella, demande, perciba y cobre judicial o extrajudicialmente a todas las personas las cantidades de dinero o artículos que el indicado difunto haya instituido o encargado, haciendo en razón de esta recaudación todos los actos y diligencias.