Doña Ana Fernández de la Calleja[Ana de la Calleja Matamoros], vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Fernando de Arriaga, su albacea, y como tutora de sus menores hijos, vende a Juan Fernández, vecino de la ciudad de México, una esclava mulata nombrada Juana de Arriaga, criolla, nacida en su casa, hija de Gracia, negra Conga, asimismo, su esclava, que hoy vive; de 23 años de edad libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de Jalapa, albacea y tenedora de los bienes de Fernando de Arriaga, su difunto marido, tutora de sus menores hijos; revocó un poder que le dio al Alférez Salvador de Caseda, vecino de la ciudad de México, para seguir un pleito en la Real Audiencia contra los bienes de Pedro de Alarcón, difunto; y por la presente, dio poder para concluir dicho pleito a Felipe González, Procurador de los negocios del Consulado de la ciudad de México, y para que cobre los pesos de oro, plata, reales, joyas, esclavos, ganados y otros bienes que le deban.
El Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, como albacea testamentario de Isabel López Muñoz, vende a doña Ana Fernández de la Calleja, viuda de Fernando de Arriaga, unas casas de piedra cubiertas de teja y un solar a su linde, que quedaron por bienes de la dicha difunta en este pueblo, en la Calle Real que baja a la plaza, linda con calle que va a las casas de Luis López, dueño de recua, y casas de Doña María de Estupiñán; hacen frente con solar de Juan de Argaiz y casa de Doña Sebastiana de la Gasca, por el precio de 1500 pesos de oro común, los 600 pesos de censo principal y los 30 pesos de renta anual a favor del convento de San Francisco de Jalapa, por la memoria de misas que se ha de fundar a favor de Isabel López Muñoz; y los 900 pesos restantes, se han de pagar a María de la O Muñoz y a Gerónima Díaz de San Antonio y Muñoz, a razón de 150 pesos anuales, una paga en pos de la otra.
El Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, como albacea testamentario y tenedor de los bienes de Isabel López Muñoz, vecina que fue de Jalapa, funda una capellanía de misas por el alma de la difunta a favor de los religiosos de San Francisco de este pueblo, con 600 pesos de principal y 30 pesos de renta en cada un año, sobre las casas y solar que la susodicha dejó en la Calle Real que baja a la plaza de este pueblo, cuya venta tiene celebrada en 1500 pesos con Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de Jalapa, y ésta reconocerá el censo a los padres guardianes del convento de San Francisco de Jalapa.
Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de Jalapa, viuda, dijo haber comprado a Gonzalo Márquez de Acevedo unas casas y solar en este pueblo, que fueron de Isabel López Muñoz en la cantidad de 1500 pesos, de los cuales 600 se impusieron a censo principal con 30 pesos de renta en cada un año, a favor de los religiosos del convento de San Francisco de Jalapa; atento a lo cual, por la presente, reconoce al referido convento como dueño del censo principal señalado, y se obligó a pagar los 30 pesos de réditos anuales, hasta en tanto no se redima el principal.
Doña Ana Fernández de la Calleja [Matamoros], vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Fernando de Arriaga, su albacea, y por lo que toca de su dote, dijo tener por esclava a Felipa Fernández de la Calleja, mulata, soltera, nacida en su casa, de 22 años de edad, la cual se halla preñada de cinco meses; y por causas que le mueven y descargo de su conciencia, en nombre se sus herederos y sucesores, al póstumo que pariere le ahorró y libertó de su cautiverio, servidumbre y sujeción.
Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de la jurisdicción de Jalapa, viuda, albacea y tenedora de los bienes de Fernando de Arriaga, su marido, difunto, curadora de sus menores hijos; dijo que a su esposo se le hizo remate de las alcabalas de esta provincia por tiempo de cinco años, a partir del 6 de diciembre de 1669, a razón de 330 pesos de oro común anuales. En cuya conformidad, usando de la dicha comisión, dio su poder cumplido al Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa, para que en su nombre cobre las referidas alcabalas hasta el 6 de diciembre del presente año en que se cumple el primero de los cinco del remate; y por los cuatro años restantes, cede y traspasa la cobranza de las alcabalas, en los capitanes Don Nicolás Flores Altamirano, Don Antonio de Orduña Loyando, Don José de Ceballos y Burgos y Don Francisco de la Higuera Matamoros, vecinos de esta provincia.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, aceptó como en ella se contiene, la escritura en favor de Su Majestad y de Doña Ana Fernández de la Calleja, viuda de Fernando de Arriaga, para el cumplimiento del remate que se le hizo al dicho difunto de las reales alcabalas de esta provincia.
Testamento de Pedro de Arriaga, vecino de Naolinco, hijo legítimo de Fernando de Arriaga, difunto, y de Doña Ana Fernández de la Calleja; pidió que sus huesos fueran llevados a la parroquia de Naolinco, donde se hallaba sepultado su padre.
Magdalena de Tejeda y Ana Fernández de la Calleja , hijas de Juan García Calleja, aprobaron la venta de las tierras, casas, ganados, y pertrechos agrícolas, que su padre y hermanos hicieron a Francisco Hernández de la Higuera, en términos de Coatepec.