Don Francisco José Cortés, Presbítero Domiciliario, natural de la Nueva Veracruz, hijo legítimo de don Francisco Bernabé Cortés y de doña María Antonia Contreras, difuntos otorga su testamento donde declara fue casado con doña María Rosa de la Peña Ceballos, de cuyo matrimonio tuvo a doña María Josefa Cortés a quien casó con Ignacio Domínguez y éstos tuvieron a su hijo José María Domínguez Cortés Peña de Ceballos, su nieto de 9 años, y a quien nombra como heredero universal; como albacea testamentaria nombra a su sobrino don Domingo Manuel Cortés, tutor, curador y tenedor de la persona y bienes de su nieto.
Doña María Josefa Cortés; don Felipe Cortés, don Francisco de Paula Cortés y don Blas Cortés, hijos estos tres de don Francisco Cortés, difunto, de esta vecindad, mayores de edad y libres de tutela y ajena administración; dijeron: que por fallecimiento del presbítero don Blas Cortés quedó una casa y sitio de su propiedad ubicada en esta villa, al costado del templo del señor José haciendo frente calle en medio, con los asientos y pasamano inmediatos a dicha iglesia por cuyo frente que es el sur se miden 16 varas y 42 de fondo al norte, por donde linda con la plazuela de dicho templo; por oriente con paredes y sitio de una casa arruinado llamada de los Rebolledos; y por el poniente con solar y casa rústica de Rafael Adame. Cuya casa edificó, en vida, el nominado Presbítero, en el explicado sitio que compró a diversos dueños, como consta los documentos simples que se agregan a este registro; así como una información que se acredita la antigua, quieta y pacifica posesión en que estuvo el mencionado Presbítero y han continuado sus herederos de la relacionada casa. Además, declaran que el predominado Presbítero don Blas Cortés fue casado antes de ser sacerdote y de ese matrimonio quedaron dos hijos: María Josefa que está presente y el denominado don Francisco que ya murió, y a quién representan los relacionados don Felipe, don Francisco y don Blas, sin que haya ningún otro heredero que represente derecho. Y para dividirse el fundo, han resuelto enajenarlo y lo tienen tratado con don Dionisio Camacho, de esta vecindad. Por lo tanto, otorgan que venden a don Dionisio Camacho, la casa que queda deslindad en precio de 300 pesos, siendo de cuenta del comprador los pagos de alcabalas y escritura. Y por no parecer de presente dicha suma, formalizan a favor del comprador recibo en forma y el correspondiente documento.
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