Gertrudis Socorro, vecina de la Villa de Xalapa, declara que las 100 cargas de maíz que dijo tener entre sus bienes, son los únicos gananciales que ha habido durante su tercer y actual matrimonio con Ignacio Acosta, por lo que por vía de codicilo declara que dicho su marido trabajó el maíz por cuya razón y por estarse echando mano de él para la subsistencia y manutención de la casa, deberá su albacea pasar por la cuenta que sobre dicho maíz diere su marido.
Doña Mariana Antonia Domínguez, vecina de la villa de Xalapa, viuda de don Cristóbal Francisco García, como heredera de su difunta tía doña Nicolasa García, otorga que vende a don Pedro Báez, labrador y vecino de esta Villa, un solar de 34 y media varas de frente que linda al norte con casa de los herederos de don Manuel Eugenio de Acosta y cementerio de la iglesia del Señor San José y la calle Real en medio; al oriente linda con casa de la testamentaria de Gertrudis Socorro; al poniente con solar de don José Castañeda; y al sur, que es el fondo, con solar del comprador. Lo vende por precio de 6 pesos cada vara.
Gertrudis Socorro, hija legítima de Agustín Socorro y de María Domínguez, difuntos, natural de la Villa de Jalapa, otorga su testamento donde declara fue casada en primeras nupcias con Juan de Chávez, en segundas nupcias con don José de Herrera, y en terceras nupcias con Ignacio Acosta, con quienes no tuvo hijos. Nombra como albacea testamentario a don Pedro Báez, de esta vecindad, y como heredera a su alma.