Juan Licona, vecino de la Villa de Xalapa, vende a don Bernardo Blanco, vecino de esta villa, una casa de cal y canto, cubierta de madera y teja, con el sitio que le pertenece, el cual mide 22 varas de frente y 99 de fondo, cuya casa linda al oriente con el barrio de Techacapa y calle de la Acequia, además de casa que fue de don Tomás de la Cruz y ahora es de sus herederos, al sur con solar y casa de José Peña, al norte con casa de Miguel Rivera y al poniente con solar de la casa de don José María Alfaro; dicha venta la hace en 900 pesos.
Doña Claudia Licona, vecina de esta Villa, viuda de don Bernardo Blanco, de quien es albacea, testamentaria, tutora, curadora ad bona y tenedora de los bienes de sus hijos menores, otorga poder general a don Andrés López, del comercio de Veracruz, para que en sus nombre y en representación de dicha testamentaria pida, demande, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, semillas, frutos y demás bienes que le deban a dicha testamentaria.\t
Don Andrés López, de esta vecindad, otorga que vende a don Antonio Pereira de Castro, de esta vecindad, una casa que está por concluirse, de cal y piedra, cubierta de madera, ladrillo y teja, de edificio alto y bajo, situada en la Calle de Utrera y Barrio de Techacapa, misma que estaba construyendo el difunto don Bernardo Blanco, y la que sus acreedores le han cedido y adjudicado para cubrir la deuda que tenía éste con don Andrés López. Dicha finca se compone de 10 varas de frente hacia el oriente y 99 de fondo al poniente. La vende por precio de 1 000 pesos.
Don Andrés de López, residente en esta villa, se obliga a pagar la cantidad de 1,000 pesos a don Alonso de Usal y García, vecino de la Nueva Veracruz, en manera de abono cede 500 pesos que le debe la testamentaria del difunto don Bernardo Blanco, los que invirtió en gasto de ella, y 200 pesos en que se comprometió con don José Antonio de la Peña, valor resto de una cuenta del citado difunto, el resto se obliga a satisfacerlo o ir abonando según su fortuna venga a mejor estado.
Don Bernardo Blanco, natural de Asturias del Obispado de Oviedo en los Reinos de Castilla, vecino de esta Villa de Xalapa, otorga testamento en donde declara contrajo matrimonio con Claudia Licona con quien tuvo por hijos a María Teresa, María Dolores y María Andrea. Declara tener una negociación de mulas en compañía de don José de Horia, Administrador del Señor Conde de Sierra Gorda. Nombra como albacea testamentaria, tenedora y administradora de sus bienes a su citada esposa y como herederos universales a sus tres hijas.
Don Francisco Javier Olartegochea, vecino y del comercio de la Villa de Xalapa, otorga poder a don Bernardo Blanco, de la misma vecindad, para que lo defienda en sus pleitos legales y seculares y de cualquier otra índole, asimismo para que cobre todas las cantidades de pesos que le debieren.
Doña María Josefa de Herrasti y Alba, de esta vecindad, viuda del finado don Carlos Díaz y Herrero, otorga que vende a María Catarina Ortiz, de esta vecindad, una casita de paredes cubierta de madera y teja, situada en esta villa en la calle de Utrera, que hoy nombran de las Damas, a la que hace su frente hacia el oriente, y del otro lado casas del finado don Anastasio Cruz; por el fondo al poniente linda con solares de distintos dueños; por el costado del sur con el de casa de los herederos de don Bernardo Blanco, por donde es libre de arrimos; por el norte con solar que fue de Gertrudis Canito. La deslindada casita es la misma que reedificó y aumentó a sus expensas sobre la arruinada y terreno que compró de Ana María Vargas, hace más de veinte años, cuyo título, aunque se le ha extraviado, acaba de hacer constar su propiedad y posesión. La vende por precio de 500 pesos.
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