Martín López de la Plaza, vecino de Jalapa, y como administrador del ingenio de Alonso de Villanueva, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar a Alonso García de la Torre 108 pesos de oro común que Lázaro González, maestro de azúcar, le debía los cuales dará ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Lázaro González, vecino del pueblo de Jalapa, vende a José de Acosta, de la misma vecindad, un solar que linda al oriente con solar de Francisco Rangel, al poniente y sur con solar de las Ánimas y al norte con la calle que sube a encontrarse con la Calle Real y camino [Real] que va para la Ciudad de México. La venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos, costumbres y servidumbres, libre de empeño, hipoteca y enajenación en 62 pesos de oro común libres de derecho de escritura.
Toribio González, hijo legítimo de los difuntos Lázaro González y Rosa María, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara fue casado en primeras nupcias con Casimira Francisca Hernández, con la que tuvo 2 hijos, y en segundas con Rosa María Martínez, con la que tuvo un hijo, nombra como sus albaceas a su dicha esposa Rosa María, y como herederos a sus hijos, declara tener una hija bastarda nombrada María, a la cual ordena se le dé del quinto de sus bienes.
Juan de Aparicio y María de San Sebastián vecinos de Jalapa, hijos legítimos de Lázaro González y de Francisca de Yépez, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo, de común acuerdo se dividieron la herencia de sus padres, cuyos bienes fueron tasados por dos personas de ciencia y conciencia.
Don Juan de Aparicio, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a su esclava Francisca de Yépez, mulata prieta , hija de María de Ochoa, esclava que fue de sus padres Don Lázaro González y Doña Francisca de Yépez, difuntos, porque así es su voluntad.