Don Francisco Xavier Sáenz de Santa María, del Comercio de España y residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder a don Diego de Agreda, vecino de México, para que en su nombre demande y cobre judicialmente de cualquier persona, albaceas, fiadores, y de quien más haya lugar, las cantidades de pesos, oro, plata, etc, que le adeuden a través de instrumentos públicos o simples y de lo que perciba, entregue los recibos que le sean pedidos; y si por lo antes mencionado se requiriese contienda de juicio, que lo siga, pareciendo ante las autoridades correspondientes y presentando la documentación, testimonios y todo lo que sea necesario, por lo que se le da éste con libre y general administración y con facultad de sustituir.
El Excelentísimo Señor don Miguel José de Azanza, Caballero de la Orden de Santiago, del Consejo de Estado de Su Majestad, Virrey, Gobernador y Capitán General que fue de esta Nueva España, habiéndose concluido su gobierno, y debiendo regresar a España con la prontitud posible en cumplimiento de las órdenes del Rey, usando de la libertad que le conceden las leyes para constituir procurador que se apersone y conteste en su residencia, otorga poder especial a don Diego de Agreda, vecino de México, y a don Domingo Ignacio de Lardizábal, Caballero de la Orden de Santiago y Tesorero de la Real Aduana de dicha Ciudad de México, para que representando su persona, oigan y reciban los cargos que resulten a Su Excelencia en la residencia que debe dar por el tiempo de su mando de Virrey de esta Nueva España y en su consecuencia den y promuevan los descargos correspondientes.\t