Don Lino Carasa Jiménez, vecino y del comercio de Jalapa, como albacea testamentaria de don Ambrosio de la Torre, otorga poder especial a don Bernardino Trujeda, vecino de la villa de Córdoba, para que en su nombre parezca ante la Real Justicia de dicha Villa de Córdoba, ante quien se hayan pendientes los autos que se siguen sobre la cesión que el difunto don Ambrosio hizo en sus acreedores de la Hacienda de Toluquilla, que están para rematarse, y promueva cuantos derechos y acciones pertenezcan a su albaceazgo.
Don Lino Carasa Jiménez, como albacea de don Ambrosio de la Torre, otorga poder a don Bernardino Trujeda, vecino de la Villa de Córdoba, para que parezca ante la Real Justicia y lo represente en un concurso de bienes de dicho difunto Ambrosio, cedidos por este a favor de sus acreedores.
Don Bernardino Trujeda, de esta vecindad y comercio, hizo exhibición de una copia testimoniada de escritura para que se registre en este libro, y en ella se manifiesta que, en la villa de Orizaba en 29 de diciembre del último año, doña Isabel María de Sagade Bugueiro, viuda del Capitán don Diego Bringas de Manzaneda, vendió a don a Ambrosio de la Torre y a don Manuel Zavalza, vecinos del pueblo de Xalapa [Jalapa] de la Feria, una hacienda del beneficio de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora de la Concepción Toluquilla, en la cual se incluye un rancho de ganado menor conocido por el Coyole, en precio 56 000 pesos, de los cuales se obligó a reconocer a censo principal redimible sobre la misma finca 34 900 pesos de principal, con obligación de réditos de un 5 por ciento en cada un año, por lo que el precio de la venta quedó en 21 100 pesos, los mismos que dichos compradores pagarán 10 887 pesos 2 reales y 7 granos a los sensualistas, y el resto que son 10 212 pesos 5 reales y granos se obligaron a reconocer por vía de depósito irregular con réditos de un 5 por ciento anual.
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