Doña María Sarabia, viuda de don Tomás Jiménez, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto uno de sus hijos nombrado Alfonso Jiménez, mayor de 25 años, ha salido de tan perversas inclinaciones que ni las reprehensiones y severos castigos que su padre en vida ejecutó con él, fueron bastantes para corregirle sus maldades, por lo que deseosa de que tenga enmienda sus desaciertos, lo entrega a su yerno don Miguel de Campo, para que lo traiga sujeto a su recua o que le dé el destino que más le acomode, y de no corregirse, lo presente en nombre de la compareciente, al servicio del Rey en sus navíos o presidios ultramarinos.
Doña Gertrudis y doña Albina Jiménez, mayores de 25 años, hijas y herederas de la difunta doña María Sanabia, otorgan que venden a favor de su hermano político don José María Becerra de esta vecindad, una casa nueva de edifico bajo de cal y piedra cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en la segunda cuadra de la calle que nombran de Alba, a donde hace su frente así al poniente con 65 varas, incluyendo un pedazo de solar y del otro lado casa de don José Miguel de Iriarte, y 50 de fondo así al oriente por donde linda con la casa de José Vargas ó Zamora, por la banda del norte linda con casa de don Miguel de Campo, y por la del sur con otra de doña María Andrea Morales. Dicha propiedad la vende al precio de 4 000 pesos, mismos que tiene recibidos de contado.
Tomás Jiménez, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Antonio Jiménez y de Juana de Amaya difuntos, otorga poder para testar a su esposa María Sarabia, a su hijo Pedro Jiménez y a su yerno don José Becerra, para que después de fallecido ordenen su testamento. Declara fue casado en primeras nupcias con María del Rosario de los Reyes con quien tubo por hijo a Pedro Jiménez, y en segundas nupcias con la referida María Sarabia con quien tiene por hijos a Petrona Jiménez casada con don José Becerra, a Tomás Antonio Jiménez casado con doña María Antonia Caballero, Alfonso Jiménez, soltero, María Gertrudis Jiménez, doncella, Albina Francisca Jiménez de 12; Mariana de 7, Josefa de 5, y José de 2 años. Nombra como albaceas a sus apoderados y como herederos universales a sus hijos.
Don Miguel de Campo, vecino de la Villa de Xalapa, dijo que después de haber contraído matrimonio con doña María Merced Jiménez, le entregó su madre, doña María Sanabia [Sarabia], en ropa y ganado, la herencia que le tocó por fallecimiento de su padre don Tomás Jiménez, llegando a la cantidad de 400 pesos, los cuales se obliga a tenerlos como dote de su esposa y que entregará a sus herederos; como seguro obliga la casa de su morada ubicada en la calle de Alba.
Doña María Sarabia, viuda y albacea del difunto don Tomás Jiménez, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que estando evacuado enteramente el juicio divisorio de los bienes que quedaron por fallecimiento de su marido, resultó que hubo gananciales durante su matrimonio de 5,881 pesos 4 reales, cuya mitad 2,940 pesos 6 reales se le aplicó por el contador en la partición, que de consentimiento de las partes tiene vuestra merced aprobada, y considerando que de los 5,881 pesos 4 reales solo hay en raíces 2,236 pesos y 2 octavos reales y el resto se compone de dependencias, muebles y semovientes expuestos a quebrantos, para excusar este riesgo era necesario ponerlos en venta castigando sus precios en perjuicio de los intereses de sus menores hijos, por tanto suplica a vuestra merced hacerle adjudicación de una casa y solar inventariados por el precio de sus avalúos en cuenta y pago de los 2,940 pesos y 6 reales y hecho se le discierna el cargo de tutora de sus hijos menores sirviéndole de fianza de sus 5 tutelas, que importan 1,855 pesos 7 y medio reales, la referida casa.