Don Miguel Bonifacio, Pascual de la Cruz, Gobernador y Alcalde de Chiltoyac y Julián Antonio, Escribano; don Juan de Santiago, don Juan de la Cruz, don Cristóbal García entre otros gobernadores y oficiales, dijeron sin intérprete por ser ladinos, se obligan a pagar al Mayordomo que fuera de la Cofradía de nuestra Señora de la Concepción 140 pesos de oro común, 50 de ellos para el día de San Juan Bautista de 1728 y el resto para el fin de ese año... (rasgado)
Don José Antonio García, vecino del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a doña Luisa Margarita de la Rosa Hernández, viuda de don Tomás Borro, vecina de este pueblo, la cantidad de 312 pesos y 2 reales, en el plazo de 2 años y medio, o antes si se celebrara feria en este pueblo, y si tocara fondo una flota, para la seguridad de dicha deuda hipoteca una casa que posee a mitad con su padre don Cristóbal García, ubicada en la Calle Real de este pueblo.
José Sabino de la Cruz Ruiz y Josefa Escolástica Molina, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 20 pesos de oro común de censo redimible, los cuales están cargados sobre una casa que la difunta doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, dejó para que se vendieran, labrada de paredes, techada de madera y tejas, linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casas de don Lucas Rosete, al oriente con solar de Sebastián Rodríguez, al sur con el Callejón de la Tenería y solar de Antonio Camacho, y al poniente con la Calle de San José y casas de don Antonio Amason y don Cristóbal García.
Don Cristóbal García y don José García, padre e hijo, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Bartolomé Salvo, Síndico del Convento del Señor San Francisco, la cantidad de 30 pesos a censo redimible, mismos que cargan sobre una casa que linda al sur con casas de don Antonio Primo de Rivera y de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al norte con el Callejón del Diamante y solar de Bartolomé Salvo, al poniente con casas de los herederos de doña Ana María de Iglesias. Dichos 30 pesos, los venden en cantidad de 600 pesos que se obligan a pagar al convento en dos pagos, la mitad cada 6 meses.
Don Manuel de Velasco, vecino de la ciudad de Veracruz, residente en esta villa, vende a don Domingo Franceschi, vecino y del comercio de esta villa, una casa ubicada en la Calle de San Miguel, con la que hace frente al poniente y del otro lado casa de doña Mariana García, viuda de don Cristóbal García; por el sur linda con solar de Antonio Bremón, calle que llaman de Mafara; por el costado del norte con casa de don Bartolomé Álvarez; por el oriente con el fondo de la casa de don Pedro González de Peñalba. La vende en 1 000 pesos.
Don Francisco de la Cruz, gobernador de Chiltoyac; sus alcaldes Juan Francisco y Cristóbal García; alguacil mayor Tomás de la Cruz; escribano Domingo Luis, dijeron que por cuanto Su Majestad fue servido despachar una real cédula para que se pongan escuelas en los pueblos de esta jurisdicción, y en su cumplimiento, la justicia de Jalapa, les concertó por tal maestro por tiempo de dos años a Cristóbal Martín, español, vecino de Jalapa, por la cantidad de 60 pesos de oro común anuales, y de comer, lo que le pudieren dar de sustento.
Don José Antonio de Acosta, vecino de este pueblo, otorga poder especial al Capitán don José Nicolás de Luque, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre imponga censo redimible a unas casas que son de su propiedad, ubicadas en este pueblo de Jalapa, la primera es de su morada, hace frente por el poniente con la Plazuela del Rey, por el norte linda con las Barrancas de Xallitic, por el oriente con el Arroyo de Xallitic, y por el sur con solar de Josefa la Blanca, la otra casa está en el Barrio de Abajo, linda por el lado norte con casas del Capitán don Bartolomé de Castro y de Cristóbal García, por el oriente con casas del Alférez don Laureano Fernández de Ulloa, por el sur con casas de los herederos del Alférez Jerónimo de Acosta, por el poniente con casas de don José de Burgos, así como a un molino de pan, el cual linda por los 4 costados con tierras de los naturales de este pueblo, y por último un rancho de ganado mayor, ubicado a dos leguas de este pueblo; todo esto por el tiempo que le parezca conveniente a favor de cualquier persona, en la cantidad de pesos que le otorguen, obligándolo a cubrir la cantidad que le den por el tiempo que le indiquen a razón de un 5% en cada año.
Don José de Herrera y Campo, Maestro de Farmacopea, con botica pública en el pueblo de Jalapa, de donde es vecino, se obliga a reconocer un censo redimible por 5, 000 pesos, los cuales están cargados en una casa que don Antonio Primo de Rivera, difunto, labró en la Calle Real, la cual sus acreedores sacaron a remate, dicha casa linda al norte con casa que fue de Cristóbal García, al oriente con casa de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al sur con casa que fue de Jerónimo de Acosta y al poniente con otra casa que el difunto labró; y para cubrir dicha obligación, el declarante hipoteca una casa de su propiedad, de paredes, techada de madera, ladrillo y tejas, ubicada en la Calle de Belén, lindando al poniente con casa de don Juan de Atenas, al norte con casa y solar de Micaela Bandala, al oriente con solar de los herederos de Antonio Manuel Ortiz de Zárate y al sur con casa de don Manuel Rincón, así también hipoteca su botica.
Don Cristóbal Francisco García, natural de la ciudad de Triana, Obispado de Sevilla, Provincia de Andalucía en las Reinos de Castilla y residente en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Cristóbal García y de doña Victoria Bernal, otorga su testamento donde declara es hermano profeso de la Tercera Orden de San Francisco, fue casado por primera vez con la difunta doña Petrona Josefa de Castro, con la que tuvo un hijo llamado José Antonio, tiene una casa que llevó la dicha Petrona, en la cual pusieron unas mesas de trucos; se casó por segunda vez con Feliciana de Ochoa, difunta, con la que no tuvo hijos, se casó por tercera vez con Mariana Antonia Domínguez, con quien tuvo 3 hijos, la cual compró la casa de su morada en la calle de San José a censo redimible, nombra como albaceas a don Francisco del Día, a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, a su mencionado hijo y a su esposa Mariana Antonia Domínguez, nombra como herederos a sus hijos.
Manuel de Santa Ana, vecino del pueblo de Jalapa, vende a doña Petrona Nolasco de Zárate y Sandria, mujer legítima de don Antonio de Noriega, vecinos de este pueblo, una casa de paredes cubierta de madera y teja, linda al oriente con la Calle Nueva que llamaban el callejón Domingo el Portugués y casa que poseen los herederos de don Agustín Suárez, al sur con casa y corrales de doña Ana María de Iglesias y de Cristóbal García, al poniente con solar que fue de los Ibáñez y hoy es de don José Manuel Tavera, y al norte con casa que dividió en 2 y vendió a la compradora, al precio de 700 pesos.