Marcos Ibáñez, vecino y natural del lugar de Odón en los reinos de Aragón y Arzobispado de Zaragoza, hijo legítimo de Joaquín Ibáñez y de doña Isabel Anna Aldea, difunta, otorga su testamento donde manda se impongan 500 pesos a réditos para que con ellos se diga una misa anual por su alma y lo sobrante se aplique para la construcción de la Ermita de Nuestra Señora de Cuesta de Odón. Nombra como albacea en España, a su hermano don Joaquín Ibáñez García, dignidad Chantre de la Santa Iglesia Catedral de Teruel, y a su cuñado don Pedro García, residente en la ciudad de Zaragoza, y en este reino nombra a su sobrino don Alejandro García Ibáñez, y a don José Antonio de los Heros, Comisionado de los Cinco Gremios; como universal heredero nombra a su padre don Joaquín Ibáñez. Dijo tener entre sus bienes 10, 500 y pico de pesos más otros bienes que se enuncian.
El Señor Doctor don Pedro de Fonte, Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Metropolitana de México, Inquisidor Honorario del Tribunal del mismo, dijo que el Rey Nuestro Señor se ha dignado promoverlo al Arzobispado y Silla Metropolitana de México, y para lo cual son necesarias las diligencias previas a la confirmación del sumo pontífice según requieren las leyes canónicas y civiles, por lo que otorga poder especial a don Joaquín Ibáñez, en primer lugar; a don José Aznarez, en segundo; y a don Manuel García, en tercero; residentes en la Corte de Madrid, para que en su nombre, hecha la protesta de nuestra Santa Fe Católica, presten el juramento de fidelidad y obediencia a la Santa Sede Apostólica; y para que en su nombre y ante tribunales y personas que corresponda, presten el juramento que prescriben las leyes, acerca de no invadir el Real Patronato que a nuestro monarca le esta concedido en las iglesias de estos sus dominios.