Doña María Sanabria, natural y vecina de esta Villa de Xalapa, hija legítima de los difuntos don Matías Sanabria y doña Cayetana Ochoa, difuntos, otorga su testamento donde declara estar casada con don Tomás Jiménez, con quien procreó a don Tomás, mayor de 40 años, a don Alfonso, a doña Petra, casada con don José María Becerra, a doña Gertrudis, a doña Albina, a doña Josefa, casada con don José Suárez, a doña María Merced, casada con don Miguel Campos, y a don Eugenio Jiménez. Declara por bienes una casa y un solar contiguo en esta Villa, un rancho de labor situado en el paraje de Zoncuantla, compuesto de 51 reses, 9 yuntas de bueyes, 26 mulas, 8 caballos y tres fanegas de sembradura de maíz, casa y demás aperos. Nombra como albaceas y tenedores de bienes en primer lugar al presbítero don José Alejandro de Campos, vecino de esta Villa, en segundo lugar a don Alfonso Jiménez, hijo de la otorgante, y en tercer lugar a doña Gertrudis y doña Albina Jiménez, y nombra como curador adliten de sus menores hijos a don Mariano Ladrón de Guevara, de esta vecindad y comercio, Nombra como herederos universales a sus hijos legítimos.
Doña María Bárbara Madera, vecina de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, otorga poder especial a don Manuel Fernández Peredo, vecino de la Capital de México, para que en su nombre comparezca en el Tribunal o Junta de Montepío o en otros superiores e inferiores, donde perciba y cobre judicial o extrajudicialmente la pensión de Montepío que le corresponde por fin y muerte de su padre don Pedro Madera, primer vista que fue de la Real Aduana de Veracruz, y de su difunta madre Josefa Jiménez, con respecto al estado libre en que se encuentra para poderlo percibir según las reales determinaciones que rigen el caso.
Fermina Aurelia Chávez, vecina del pueblo de Jalapa, hace declaración testamentaria, informando que por no tener herederos ascendentes ni descendientes, nombra como tales a Pablo Francisco Jiménez y a Josefa Jiménez, de la misma vecindad, a quienes ha criado en su casa.
Pablo Francisco y Josefa Jiménez, hermanos, mayores de 25 años, hijos legítimos de José Jiménez, alías Lucio, y de María Álvarez, vecinos de Jalapa, herederos universales de Fermina Aurelia Chávez, su difunta tía, venden a don Miguel Eustaquio Cardeña, de la misma vecindad, un solar de 13 y tercia varas de frente y 70 de fondo, que linda al norte con la calle que baja del puente del Alcabalero, al poniente con la casa de alojamientos llamada del Vecindario, y al oriente y sur con solares de don Miguel Cardeña. La venta la hacen en 104 pesos de oro común.