Brígida Antonia de Torres, natural del pueblo de Acatzingo y vecina de la Villa de Xalapa, hija de José Torres y de Paula Reyes, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: declara fue casada con Manuel Casas, difunto, de cuyo matrimonio tiene un hijo nombrado José Agustín Casas de edad de 22 años, baldado de un brazo y cuasi inocente. Nombra por su albacea a don José de Zárate, artista platero de esta vecindad, y respecto a la incapacidad de su hijo José Agustín nombra a su albacea por tutor y tenedor de la persona y bienes de dicho su hijo y como único y universal heredero nombra a su hijo. Tiene entre sus bienes la casa de su morada y su ajuar
Ponciano de Casas, coronel de caballería del ejército, comandante del escuadrón de Veracruz, natural del pueblo de Naolinco de este partido, hijo de don José Santiago de Casas y de doña María Josefa de Rivera, difunta, mayor de veinticinco años, otorga su testamento en la forma siguiente: manda se le sepulte en el cementerio general en la forma que dispongan sus albaceas. Declara fue casado con doña María de Jesús Rivera, de cuyo matrimonio tuvieron tres hijos, uno nacido muerto y los otros llamados Francisco de Paula y Adrián. Cuando contrajo matrimonio no tenía más capital que la paga de oficial del ejército que percibía de la nación, la citada su difunta esposa llevó al matrimonio 500 pesos en reales efectivos que le entregó el señor su hermano don José María Rivera. Pasó a segundas nupcias con la señora doña Ana Pérez, vecina de Veracruz, en cuyo matrimonio tuvieron un niño que murió en la infancia, una niña llamada Ana Francisca de Paula y el que lleva en el vientre su esposa. Su segunda consorte llevó al matrimonio en dote de sus padres 300 pesos en plata y él contaba con su paga, pues los de 500 pesos que percibió del haber de su primera esposa los empleó en una casita que compró a sus primeros hijos, y a más de su paga llevó al segundo matrimonio 300 pesos. Como jefe del escuadrón de Veracruz, tiene concluidas todas sus cuentas que a él correspondan hasta fin de diciembre del año próximo pasado y después hasta el 5 de enero del presente año, en la que tiene un alcance por cuenta de paga de ciento y más pesos, que manda se cobren. Declara que antes de casarse por segundo enlace con doña Ana Pérez, puso en poder de su señor padre y para sus hijos Francisco de Paula y Adrián la cantidad de 674 pesos, un buey y dos toritos. Asimismo, antes de casarse por segunda vez tenía por bienes suyos quince vacas de las que dispuso una en venta y otra que dio a su ahijada Francisca Barquín, y las restantes y de su producido tiene conocimiento su señor padre. Declara por bienes, separados los 300 pesos que llevó su esposa al matrimonio, la cantidad de 1 650 pesos que existen en casa de su morada, caballos, sus monturas y demás que constan a sus albaceas. Señala no tiene deudas, y de lo que le deben consta en lista que deja a su esposa para que se cobre e incorpore a la masa de sus bienes. Nombra por tutores de sus hijos Francisco de Paula, Adrián, Ana Francisca de Paula y del póstumo, al mencionado su señor padre y a doña Ana Pérez, y por sus albaceas a su padre don Santiago de Casas, su esposa doña Ana Pérez, y a su tío el presbítero don Manuel Casas, en el orden en cómo van nombrados. Nombra por sus herederos, a sus hijos del primer y segundo matrimonio.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOJosé Santiago de Casas, natural del pueblo de Naolinco, de esta jurisdicción, hijo de don José Miguel de Casas y de doña Antonia Pérez, difuntos, otorga su disposición en la forma y manera siguiente: declara fue casado con doña María Josefa de Rivera, difunta, con quien procreó varios hijos que murieron en la infancia, y a doña Manuela, don José Mariano, don Miguel, don José Antonio casado con doña Rafaela Bernarda Rivera, doña Ana María casada con don Anastasio Ochoa, doña María Josefa, difunta, fue casada con don Cayetano Rivera, doña Rafaela y don Ponciano [de Casas] que murió en enero del presente año y fue casado en dos veces, siendo el primero con doña María de Jesús Rivera y el segundo con doña Ana Pérez, dejando descendencia. Por bienes tiene la casa que habita con su terreno, otra en la que tiene una jabonería con todos sus enseres incluido el terreno, además de 200 fanegas de maíz en un rancho que tiene arrendado, mulas, cabezas de ganado vacuno, cerdos, toros y caballos. Adeuda 250 pesos del arrendamiento del mencionado rancho, también debe diferentes cantidades de pesos a los ciudadanos José María Grajales, al presbítero don Manuel Casas, a su hijo José Mariano y a don Luis García Teruel. A él le adeudan los ciudadanos Pólito Rivera, don José María Andrade, don José María Pensado y Mora, don Manuel Díaz y don Pedro Suárez. Nombra por sus albaceas, a su hermano el presbítero don Manuel Casas y a su hijo don Mariano. Nombra por sus herederos a sus mencionados hijos, y manda se mejore a doña Manuela y a don Miguel, adjudicándoles la casa de su habitación, por su respectiva hijuela, satisfaciendo ellos los 500 pesos que la misma finca reconoce a favor de su hermano el presbítero don Manuel. Manda que los caballos que señaló, se le adjudiquen a su hijo Miguel, en clase de mejora.
ÁNGEL BENÍTEZ, ESCRIBANO PÚBLICOAlfonsa Hernández, mujer legítima de José Ladrón de Guevara, junto con Micaela Hernández, soltera, hijas legítimas y herederas del difunto Agustín Hernández, venden a Brígida Antonia de Torres, viuda de Manuel Casas, vecina de Jalapa, un solar y casita de madera, que mide 16 varas, linda al sur con el callejón de la Sierpe y solar de don Luis de Zárate, al oriente con casa y solar de don Clemente Couso, al norte con solar de doña María Romero, y al poniente con otra parte del solar que le tocó a Pedro Vela, otro heredero. La venta la hacen en 116 pesos.