Don Francisco Javier Santa Ana Cagigas, vecino de Jalapa, hijo de don José Antonio Santa Ana Cagigas y de doña Gertrudis Margarita Velázquez Zavala, difuntos, casado con doña Antonia Acosta de Romero, otorga su testamento donde hace su legado y nombra como albaceas testamentarios a don Antonio de Castro, su yerno, junto con don Francisco Santa Ana Cagigas, su hermano, y don Miguel Cagigas, su hijo, soldado del Regimiento de Granada, y como herederos universales designa a doña Bárbara Cagigas, doña Micaela Cagigas, casada con Antonio de Castro, doña Catarina Cagigas, don Miguel Cagigas y don José Antonio Cagigas, sus hijos legítimos.
Don Juan García del Hoyo, como apoderado de doña María Albina, viuda de Juan Santos, de doña Francisca Vivero, viuda de Miguel Cagigas, y de José Antonio Vivero, los tres hermanos y herederos de don José Joaquín Vivero y Josefa Joaquina Galindo, vende a don Domingo Aravalles, vecinos de esta Villa, la mitad de un solar de 28 varas de frente por donde linda con la Calle que baja para el molino de Maniau, alias de Cagigas, al norte con solar de dicho don Domingo, al sur con solar de María Josefa Pérez, y al oriente con el de José Molina, en el precio de 168 pesos de oro.\t
Doña Ángela Gorrindo Palomino, residente en esta villa, viuda de don Felipe Díaz de Peón, otorga que vende en favor del maestro sastre don José Anastasio Conde, de esta vecindad, una casita de edificio bajo de paredes y madera, cubierta de teja, con el sitio que le pertenece, situada en la calle del Molino que llaman de Cagigas con la que hace frente al poniente y del otro lado casa de los herederos de don Miguel Cagigas; por el costado del sur linda con calle de la huerta de San Francisco; por el fondo al oriente linda con solar de dicho convento y por el norte con solar que fue o es de doña Paula Barradas. Cuya casita la hubo y heredó de su difunta madre, doña María Josefa Suárez, quién la compró a María del Carmen, María Josefa, Francisca, Joaquina y José María Viveros, el 23 de octubre de 1800. La venta es por la cantidad de 400 pesos los cuales declara haber recibido al contado.
JOSÉ IGNACIO JIMÉNEZ PÉREZ, ESCRIBANO NACIONALMaría Josefa Viveros, viuda de Pedro Moncada, María del Carmen, casada con Cándido Álvarez, Francisca, casada con Anastasio Lagunas, Joaquina, doncella, y José María, ausente, hijos legítimos y herederos de Pablo Viveros, difunto, venden a doña María [Josefa] Suárez [de los Ríos], viuda del difunto Subdelegado de esta Villa, don Pedro Gorrindo Palomino, una casa de paredes cubierta de teja, ubicada en la Calle del Molino que llaman de Cagigas, con la que hace frente al poniente y del otro lado casa de los herederos de Miguel Cagigas, por el sur linda con Calle de la Huerta de San Francisco, al oriente con solar de dicho convento, al norte con solar que fue o es de Paula Barradas Meléndez. La venden en 400 pesos.\t
Don Antonio de Castro, Maestro Platero y vecino de Jalapa, vende a don Miguel Cagigas, su hermano(cuñado), una casa pequeña de cal y canto, ubicada en un solar que mide 7 varas de frente y 30 de fondo, linda al oriente con la calle del Molino que llaman de Santa Ana y casa de Pablo Viveros, al sur con casa del citado molino y callejón en medio, al poniente con cerca de la huerta de don Antonio de Castro, y al norte con casa y solar de este, dicha casa donde habitaran sus cuñados don Miguel Cagigas, doña Bárbara Cagigas y doña Catarina Cagigas, la vende en 551 pesos y 2 reales.
Don Miguel Cagigas, vecino de Jalapa, se obliga a pagar a doña Paula Barradas Meléndez, Mayordoma de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la cantidad de 100 pesos, que tendrá en calidad de depósito irregular por espacio de 9 años, y para cumplir con su paga hipoteca su casa ubicada en este pueblo y que linda al oriente con casa de Pablo Viveros y calle que baja del molino de Maniau, al sur con casa del citado molino y callejón en medio, al poniente con la huerta de don Antonio de Castro, su hermano, y al norte la casa de este ultimo.