Felipa de Arellano, vecina de esta provincia, viuda de Alonso Domínguez, vende a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Sebastián García Adán, vecina de Jalapa, una negra esclava nombrada Teresa de Jesús, de 30 años de edad, de nación[tierra] Angola, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, la cual hubo de Don Ramiro de Córdoba y Arellano por una manda de 300 pesos que le hizo en cláusula de su testamento, cuya donación se verificó el 9 de abril de 1653 en la nueva ciudad de Veracruz; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Dicho señor Juez, para el efecto de lo contenido en la memoria del Alférez Alonso Domínguez, hizo parecer ante sí a Felipe de la Barrera, español, vecino de este pueblo, de quien recibió juramento, y dijo haber conocido al difunto y estando apunto de morir, este hizo una memoria por testamento ante el Bachiller Diego Martín de los Reyes, en la cual este testigo la firmó con su nombre.
Doña María Domínguez de Arellano, vecina de esta ciudad, prestando voz y caución por José López Osorio, su sobrino, vecino de la Villa de Valladolid, en la provincia de Yucatán, otorga su poder cumplido a Don Juan de Castro, vecino de Jalapa, para que en su nombre parezca ante la real justicia de dicho pueblo, y pida se le reciba información de cómo el dicho José López Osorio, es hijo legítimo de Don José López Osorio y de Doña Francisca Domínguez de Arellano, y nieto por línea paterna de Don Francisco López y de Doña María Osorio, vecinos que fueron de la ciudad de México; y por la línea materna, de Don Alonso Domínguez, natural que fue de Ayamonte, y de Doña Felipa de Arellano, natural y vecina que fue de esta ciudad. Y de cómo José López Osorio, sus padres y abuelos paternos y maternos, fueron y son españoles, cristianos viejos, y limpios de toda mala raza.
Para la dicha información, Don Juan de Castro presentó por testigos a Don Felipe Rodríguez Cabaco, español, vecino de Jalapa, y siendo preguntado dijo haber conocido a José Lopez Osorio, así como a sus padres Don José López Osorio y Doña Francisca Domínguez de Arellano, marido y mujer legítimos, durante su matrimonio tuvieron entre otros hijos a José López Osorio; no conoció a su abuelo paterno, pero sí a su abuela Doña María Osorio; y por la línea materna, conoció a sus abuelos Don Alonso Domínguez y a Doña Felipa de Arellano, todos fueron españoles legítimos, cristianos viejos y limpios de toda mala raza.
Ante el Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, Don Juan de Castro, vecino de este pueblo, en nombre de Doña María Arellano, como tía de José López Osorio, vecino de la provincia de Yucatán, solicitó se le reciba información de como José López Osorio es hijo legítimo de Don José López Osorio y de Doña Francisca Domínguez de Arellano, vecinos que fueron de esta jurisdicción; y de cómo nieto por línea paterna de Don Francisco López y de Doña María Osorio, vecinos que fueron de la ciudad de México; y por línea materna, de Don Alonso Domínguez, natural de Ayamonte, y de Doña Felipa de Arellano, natural de la nueva ciudad de Veracruz, y cómo todos fueron españoles, cristianos viejos, limpios y sin raza ni nota alguna de moros, judíos, ni de otro nuevamente convertido a nuestra Santa Fé Católica,ni penitenciados por el Santo Oficio.
Dicho Juez, en prosecución de lo contenido en la memoria de testamento de Alonso Domínguez, hizo parecer por testigo a Felipe de Acosta, español, vecino de Naolinco, del cual se recibió juramento, y dijo que el 9 de julio del presente año, vio al Bachiller Diego Martín de los Reyes cura beneficiado de Naolinco, hacer una memoria de testamento que le iba diciendo el Alférez Alonso Domínguez acostado en su cama, y la firmó con su nombre el otorgante.
Dicho Juez, para efecto de lo contenido en la memoria de testamento, hizo parecer ante sí a Miguel Rogel, español, vecino de Naolinco, del cual se recibió juramento y dijo que fue testigo de ella en compañía de otros vecinos que se hallaron presentes, y vio hacerla al Bachiller Diego Martín de los Reyes, según le iba diciendo el Alférez Alonso Domínguez; terminada la memoria, el otorgante la firmó junto con otros testigos.
Ante don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de esta provincia, pareció el Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, y dijo que el día 9 del presente mes, lo mandó llamar el Alférez Alonso Domínguez, vecino que fue de este pueblo, para disponer una memoria de testamento por no haber Escribano ni Teniente en dicho pueblo, la cual hizo y firmó el Alférez con otras personas que se hallaron presentes por testigos e informaron lo que supieron; y este testigo, ratificó la autenticidad de su firma que aparece en la dicha memoria.
Dicho Señor Juez, para lo contenido en la memoria que dejó por testamento el Alférez Alonso Domínguez, hizo parecer ante sí a José de Guevara, español, vecino de este pueblo, de quien recibió juramento, y dijo que era verdad que Alonso Domínguez hizo una memoria ante el Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, a los 9 días del presente mes, y estuvo presente cuando el difunto la otorgó, y no firmó por no saber.
ventero de la Venta de Aguilar, se obliga a pagar a Alonso Domínguez, vecino de México, 156 pesos y siete tomines de oro común que son el precio de 156 fanegas y siete almudes de maíz que los pueblos de Xilotepec y Naolinco dieron de tributo a Su Majestad.