Don Manuel Enríquez, vecino de Jalapa, dijo que don Juan Gómez de Estrada, actual abastecedor de carnes, ganó despacho para que se le estregasen los toros que don Diego José de Gorozpe Irala y Padilla tuviere en su hacienda de Tuzamapan, entregándosele 837 toros, cuyo valor no pagó por no saber su costo, obligándose a pagar luego de que se lo hicieran saber, razón en la que dicho Diego libró contra Estrada 5, 000 pesos que éste pagó a favor de don Francisco Fernández de Ulloa, y habiendo fallecido Gorozpe, su albacea Rafael María de Gorozpe le remitió a Enríquez la cuenta de los toros, que importaron 6, 486 pesos 6 reales, y poder general para la recaudación de todos los intereses, en virtud de lo cual dicho Enríquez ha recibido de don Juan Gómez de Estrada, la cantidad de 1, 486 pesos y 6 reales, que junto con los 5, 000 pesos citados hacen el total de 6, 486 pesos 6 reales, dándose por pagado en su totalidad y entrega recibo.
Don Manuel Enríquez, vecino de la ciudad de Los Ángeles y residente en Jalapa, con poder especial del Doctor Rafael María de Gorospe, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad, en sustitución del Licenciado Francisco Javier de Gorozpe Yrala y Padilla, Abogado de los Reales Consejos y residente en la Real Villa y Corte de Madrid, otorga en arrendamiento a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, vecino de Jalapa, la hacienda nombrada San Juan Baptista Tuzamapa, ubicada en la jurisdicción de Jalapa, por el periodo de 6 años con una paga de 3, 500 pesos y 200 borregos en cada año, bajo las condiciones que se suscriben.
Don Francisco Javier Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, con escritura de arrendamiento otorgada por don Manuel Enríquez, como apoderado sustituto del Licenciado Francisco Javier de Gorozpe Yrala, de la hacienda de Tuzamapa y la hacienda de Ovejas en Tierra Fría, quien la arrendó por el tiempo de 6 años, con una paga de 3, 500 pesos y 200 borregos en cada año; declara que se obliga a cumplir y guardar las condiciones del mencionado arrendamiento, con la que aumenta dos suertes de caña más de las que ha recibido que han de quedar al fin del arrendamiento a beneficio de la hacienda.
Don Manuel Enríquez, como albacea de don Diego José de Gorozpe Irala y Padilla, dijo que entre los bienes de este albaceazgo quedó una tienda que se traspasó a don Domingo Manuel Cortés, de la que se hizo escritura en el mes de febrero de 1782, por lo que necesitando testimonio de ésta, solicita que se le otorgue copia. Solicitud que le fue aprobada por Pedro Gorrindo Palomino, mandando que se le diese copia al otorgante.