Don José María Paz, vecino de esta Villa de Xalapa, a nombre propio, de Luis Rodríguez, y demás herederos de los difuntos Gervasio Pérez y Teodora Bustillos, otorga que vende a don Miguel de Rivera, un pedazo de solar de 25 varas de frente y 40 de fondo, ubicado en el barrio de Techacapa sobre la fuente del mismo nombre, y linda por dicha fuente con la calle que llaman de San José y del otro lado casa y solar de Pedro Cruz, al oriente linda con casa y solar de doña María Antonia Guevara, al sur que es el fondo con la casa que fue de don Carlos José Garzón y hoy pertenece a la escuela pía que mandó fundar Manuel de Boza y al poniente con solar del comprador, también se incluyen 2 ½ varas que posee don Pedro Cruz a cuya voluntad queda el cederlas o venderlas al comprador. Lo vende en 123 pesos.
Don Apolinario Barradas, natural del pueblo de Naolinco y vecino del paraje de la Pileta, jurisdicción de Jalapa, hijo legítimo de don Juan José Barradas y doña María Antonia de Guevara, casado con doña Ana María Huesca, otorga su testamento donde nombra como albacea testamentaria a su mencionada esposa en compañía de don Juan José Barradas, hermano del otorgante, y como herederos universales nombra a José Antonio de 12 años, Juan José de 10 años y Antonio María de 2 años, sus hijos legítimos.
Juana de la Trinidad Rivera, viuda de Pedro López y mujer de Mariano José de Frías, junto con sus hijas, dijeron que por bienes del difunto, quedó una casa de edificio bajo de paredes y tejas con su sitio correspondiente, propiedad que las otorgantes venden a María Antonia Guevara, doncella, mayor de 25 años; linda por el norte con la calle que de este pueblo sale hacia Veracruz por donde tiene 28 ¾ de varas, al oriente linda con casa de Ventura Rosende, al sureste linda con la calle que llaman de Aburto por donde tiene 50 varas ¾, al poniente con casa que fue de Jacinto de la Mota y solar de la Virgen por donde tiene 52 varas. La venta se hace en 400 pesos.
Don Juan José Barradas, natural del pueblo de Naolinco y vecino del paraje de La Joya, enfermo en este pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara ser hijo legítimo de don Juan José Barradas y doña María Antonia Guevara, difuntos, casado con María Guadalupe de Alarcón, a quien nombra albacea testamentaria junto con Miguel de Córdoba y don Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Las Vigas, asimismo les otorga poder de albaceazgo para la recaudación y cobranza de los indios que le deben; nombra como herederos universales a sus hijos legítimos.