Doña María Micaela Aguilar, hija de don Francisco Aguilar y de doña Antonia Blanco, sus padres ya difuntos, vecinos que fueron de esta villa, de donde es originaria, hallándose de edad muy avanzada y acometida por el accidente que Dios le ha sido servido de enviarle, ha deliberado hacer su disposición testamentaria en la manera siguiente: Declara que fue casada con don Simón Cabañas y durante ese enlace procrearon por sus hijos a doña María, doña Antonia, don José, doña Josefa, doña Manuela, don Gregorio, don Francisco, doña Teresa y don Domingo Cabañas y Aguilar. Declara que sus hijas doña Josefa y doña Manuela murieron en el estado de doncellas y don Gregorio en el estado de celibato. Declara que su hija doña María fue casada con don Rafael Castro y tuvieron por sus hijos a don José María, don Vicente, doña Guadalupe y doña Romana, de los cuales el primero casó con doña Josefa Marín, y habiendo muerta ésta y el marido, quedó un hijo de ellos que vive, se llama Manuel Castro y Marín; el segundo que es don Vicente, murió soltero; la tercera, que es doña Guadalupe vive sola; la cuarta y última que es doña Romana fue casada con don Pedro Allén, murieron ya ambos, y dejaron una niña de cinco años que se llama Manuela. Declara que su hija doña Antonia fue casada con don Antonio Guillén que ya murió, y quedaron de ese matrimonio tres hijos, que lo son doña Ana Antonia [Guillén] casada con don Juan Nepomuceno Durán, y doña Margarita [Guillén] que aún permanece en estado honesto y tiene cosa de veinte a veintidós años. Declara que su hijo don José fue casado con doña María Torrontey, que ya murieron ambos y dejaron un hijo que vive, tiene cosa de treinta años y es soltero. Declara que su hijo don Francisco fue casado en primeras nupcias con doña Manuela Morales y en segunda con doña Guadalupe Loyo, que del primero matrimonio quedó un hijo que se llama Rafael y tiene diecisiete años y del segundo enlace tiene dos niñas, una nombrada Carmen de nueve años de edad y otra llamada Ana de dos años. Declara que su hija doña Teresa fue casada con don Pedro Martínez, que ya murió y quedaron de ese matrimonio tres hijos, que son Carmen de veinte años casada con don Pedro Iturria, vecino de México, Francisco de diecisiete años y Manuel de catorce. Declara que su hijo don Domingo fue casado con doña Carmen Caldas la cual vive y en ese matrimonio tuvieron por sus hijos a María que hoy es de dieciocho años, Manuel de doce y Luz de diez. Declara que por fallecimiento de su nominado difunto esposo don Simón Cabañas quedaron algunos bienes y habiéndose hecho división de ellos se distribuyó la parte paterna a los interesados, excepto a su hijo Francisco que aún no las ha recibido. Declara que al día no existen más bienes de su pertenencia que la casa de su morada y unos cuantos muebles, cuya finca ordena quede en posesión de su hijo don Francisco, sin que lo molesten los demás interesados. Ordena que el tercio y quinto de sus bienes se le aplique íntegro a su citado hijo Francisco, y en el remanente que quedare libre sus bienes, nombra por sus únicos y universales herederos a sus seis nominados hijos doña María, doña Antonia, don José, don Francisco, doña Teresa y don Domingo Cabañas y Aguilar, deducido que sea el tercio y quinto que pertenece a don Francisco; en el concepto de que el haber de cada uno de sus referidos hijos que ya murieron lo percibirán sus legítimos representantes; advirtiendo que no hace mención de sus hijos doña Josefa, doña Manuela y don Gregorio para la partición de la herencia de sus bienes por haber fallecido si sucesión. Nombra albacea a su ya repetido hijo don Francisco.
UntitledDoña Rosa Martínez, viuda de don Antonio de Ordóñez, vecina de este pueblo de Jalapa, hija y única heredera de don Francisco Martínez alías Gordillo, otorga que vende a Dominga Micaela González, una casa de paredes y tejas con el sitio que le corresponde, que se compone de 25 varas de frente y 36 de fondo, ubicado en la calle de la Amargura, con la que hace frente al oriente y del otro lado casas de Simón Cabañas, al costado del norte linda con casa y solar de Juan López, al poniente con un pedazo de solar que fue de Petrona de Arauz y por el costado del sur con casas y solar de Manuel de Ochoa, al precio de 400 pesos, 200 que su padre cargó sobre dicha propiedad a réditos pertenecientes al Convento de religiosos de San Francisco, y el resto que recibió de contado.
Don Matías Martínez de Espinosa, vecino de esta Villa de Xalapa, otorga que vende a don José Mariano Zavaleta, una casa de paredes, cubierta de tejas, ubicada en el barrio de arriba y calle de la Amargura, con la que hace frente al oriente y del otro lado casas de los herederos de Simón Cabañas, al norte linda con casa de la heredera de doña María Josefa de la Cruz, que antiguamente fue mesón, al sur con casa y solar que fue de Francisco Gordillo, y al poniente, que es su fondo con solar de Juan de Aguilar. La vende en 900 pesos.
Doña María de Aguilar, viuda de don Simón Cabañas, y sus hijos, dijeron que por fallecimiento de dicho Simón, quedaron entre sus bienes una casa de edificio bajo, techadas de tejas, en solar que compró de Benito de Castro, propiedad que venden a don Antonio Guillén, ubicada en la calle de la Amargura con la que hace frente al poniente, y del otro lado casas de don Juan López, al sur con casa de los vendedores, al norte con la de don Juan Florido, y al oriente que es el fondo por donde tiene 28 varas, y de frente 17, linda con solar de la casa de don José Roque de Castro. La venta se hace al precio de 400 pesos.
Don [José]Mariano Zavaleta, de esta vecindad, dijo que por muerte del presbítero don Miguel [José] de Zavaleta, se hicieron varias actuaciones sobre el testamento que dejó y dando cumplimiento a la tercera cláusula otorga escritura de obligación por 1 700 pesos para que con sus réditos se manden decir 1500 misas en cada año por su albacea don Miguel [José] de Zavaleta, cuyo capital continuaría impuesto para con sus productos cumplir a prorrata con la tercera cláusula referente a las misas, y de estas operaciones dará cuenta al Juzgado de Testamentos y para la seguridad del pago, impone, hipoteca y grava una casa de paredes, de madera y teja ubicada en la penúltima cuadra de la Calle del Calvario y Amargura, que hace su frente con casa de los herederos de Simón Cabañas, al poniente con solar de Juan Aguilar, al norte con casa de la hija y heredera de María Josefa de la Cruz y al sur con casa y solar que fue de Francisco Gordillo, obligándose a no enajenar dicha propiedad hasta redimir el principal y réditos.
Don José Roque de Castro, don Francisco Javier López y José Vázquez, todos vecinos de la Villa de Xalapa, el primero como albacea de Dominga Micaela González, el segundo como curador de Pedro Antonio, nieto de la citada Dominga y el tercero hijo legítimo de la misma, venden a doña Josefa Roso, viuda de don Francisco de Paredes, una casa de paredes y cubierta de madera y tejas, fabricada en un sito que mide 25 varas de frente y 36 de fondo, linda al oriente con la calle de la Amargura y casas de don José Robles, del difunto Juan Antonio Arce y Arroyo y de Simón Cabañas, al norte con casa y solar de don Juan López, al poniente con un pedazo de solar agregado que fue de Petrona de Arauz, y al sur con casa y solar de Manuel de Ochoa. La venta la hacen en 900 pesos.
Juan José Márquez, Antonio Márquez y Mariana Josefa Márquez, mujer legítima de Desiderio González, junto con Simón Cabañas, Rafael Cabañas y María de la Trinidad Cabañas, esta última mujer de Cristóbal Martínez, hermanos, hijos y herederos de doña María del Rosario Marín, difunta, todos vecinos de este pueblo, como herederos de doña Rosa Palacios y don Francisco Marín, difuntos, vecinos que fueron de Atzalan, declaran que han recibido de don Gabriel Bello, albacea de dichos difuntos, la cantidad de 11 pesos cada uno, como parte de la herencia de los citados difuntos.
Bernardino de Castro, Dionisio de Castro, Manuel de Castro, María Dolores de Castro, María Cirila de Castro y su marido don Bonifacio Fernández, Marcela de Castro y su marido José de Casas, hijos y herederos del difunto don Benito de Castro, todos vecinos de Jalapa, otorgan que venden a Simón Cabañas, un solar con 24 varas de frente y 30 de fondo y en él una casita de madera, ubicada en la calle de La Amargura con la que linda y hace frente al poniente, al sur linda con casa del comprador; al oriente con solar de José de Castro y al norte con casa de don Juan Florido. La venta se hace en 280 pesos.
Don Francisco Díaz, vecino de este pueblo de Jalapa, declara que hace 25 años su padre don Gervasio Antonio Díaz (alias Torres), difunto, vendió a don Simón Cabañas, de esta vecindad, un pedazo de solar de 16 y media varas de frente y la hace al poniente con la calle que sube al Calvario; por el norte linda con casa y solar de don Ramón Granados; por el fondo al oriente con callejón nuevo; y por el sur con casa y solar de Gaspar Cabañas, en precio de 84 pesos 4 reales, y por que nunca otorgo escritura de compra-venta hace esta declaración para que sirva como tal.
Don Simón Cabañas, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Cristóbal Martínez, de esta vecindad, una casilla de cal y piedra, techada de madera y teja, compuesta por 16 y media varas de frente, ubicada en el Barrio de Arriba, de este pueblo, y calle que sube al Calvario, con la que hace frente al poniente; por el norte linda con casa y solar de don Ramón Granados; por el fondo al oriente con un callejón nuevo; y por el sur con casa y solar de los herederos de Gaspar Cabañas. La vende en 249 pesos.