El capitán Francisco Montero Matamoros, residente al presente en este pueblo, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, una china esclava, criolla, de Goa, llamada Antonia, de 18 años de edad, que no tiene hipoteca ni enajenación, por el precio de 450 pesos de oro común. Como la esclava Antonia tenía una hija mulata de un mes de nacida, llamada María, el vendedor la dejó libre a partir de que tuviera la mayoría de edad.
El Lic. Pedro de Irala, cura beneficiado del partido de Jalapa, dio su poder, cesión y traspaso en causa propia y como se requiere a Polonia de Rivas, mulata libre, vecina de Jalapa, para que en su nombre cobre y reciba de José Cogollos de Zárate, dueño de la Venta de Lencero y administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, 257 pesos y 2 tomines que le debe de una escritura otorgada en su favor, asimismo, lo que pereciere deberle Don Antonio de Orduña Loyando de las misas que ha hecho el ingenio San Pedro Buenavista desde 1 de mayo de 1658 hasta hoy día de la fecha; y una vez cobrados, los tome para sí, en remuneración y paga de 400 pesos, valor de una esclava negra nombrada Antonia, de nación Angola, de 40 años de edad, que le vendió y no le ha pagado.
Don Nicolás Rodríguez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba, dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, vende al General don Francisco Espiguel de Ávila, Alcalde Mayor de esta villa, su partido y jurisdicción por Su Majestad y Teniente de General en ella, siete esclavos el uno nombrado Felipe Rodríguez, mulato, que será de edad de treinta y cinco años, hijo de Miguel Gómez y de Antonia, negra difunta; Josefa de San Ignacio, su mujer, mulata blanca, de más de cuarenta años; Miguel, su hijo, de edad de diez años; María, su hija, de edad de ocho años; Felipe, su hijo, de edad de tres años; Antonia, mulata enferma, soltera de edad de más de treinta y cinco años; Ignacio, negro, baldado de un pie, de más de treinta años, hijo de Santiago e Isabel, negros de armazón, del servicio de su casa. Los vende por sus esclavos cautivos, sujetos a cautiverio, libre de deuda, empeño e hipoteca sin asegurarlos de tacha, vicio, defecto ni enfermedad al precio siguiente: Felipe en 250 pesos, Josefa de San Ignacio en 200 pesos, Miguel en 100 pesos, María en 150 pesos, Felipe en 50 pesos, Antonia en 200 pesos e Ignacio en 250 pesos, que todo junto importan 1 200 pesos, 600 pesos que tiene recibidos de contado y los otros 600 a cuenta de mayor cantidad [roto] libres de alcabala.
Sans titreDon Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba, albacea y tenedor de bienes del General don Francisco Sigler del Rebollar, difunto, otorga que vende a Antonio de Guevara, vecino de la ciudad de los Ángeles, una negra esclava que fue de dicho difunto, con su cría Ifigenia, criolla de esta villa, y la dicha negra nombrada Antonia, que será de edad de veintiocho años, que es la misma que don Francisco Sigler compró de don Francisco Barreda, vecino de la ciudad de los Ángeles. Las vende en precio de 450 pesos horros de alcabala.
Doña Josepha [Josefa] Gómez Dávila, natural de la ciudad de los Ángeles, mayor de 25 años, hija legítima de Domingo Antonio Gómez, Escribano Real y Público y vecino que fue de esta villa de Córdoba, y de doña Juana Dávila Valero, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara hallarse en estado de virginidad, por cuya razón no tiene hijos. Ordena se den 200 pesos de sus bienes para ayuda de la obra material del convento del Señor San Antonio de esta villa, asimismo, una imagen de bulto de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, vestida de lama encarnada, su manto de lo mismo, guarnecido con franja y corona de plata, para que salga a las procesiones y demás funciones de dicho convento. Ordena se den 50 pesos de sus bienes para la obra material de la santa iglesia Parroquial; 12 pesos a Nuestra Señora de Cosamaluapa [Cosamaloapan]; 4 pesos al Santo Cristo del pueblo de Ixgutlan [Ixhuatlán]; y 4 pesos al convento y hospital de Señor San Juan de Dios del pueblo de Orizaba. Manda se saquen de sus bienes 300 pesos de oro común y se impongan a censo sobre finca segura, y con sus réditos se diga una misa cantada y se compre cera para Nuestra Señora de los Dolores en su día, cuya celebridad ha de ser perpetua y llevada a cabo en la iglesia del convento de San Antonio de esta villa. Declara por bienes una negrita nombrada Antonia, de seis años de edad, la cual es su voluntad que sea esclava de doña María Gómez Dávila, su hermana, doncella. Declara por bienes 1 300 pesos que paran en poder de Alonso Gómez Dávila, su hermano, herencia paterna y materna. Nombra por albaceas y tenedor de bienes al Regidor Joseph Gómez Dávila y al Alcalde Manuel Gómez Dávila, sus hermanos. Y como heredera universal a doña María Gómez Dávila.
Sans titreDoña Gertrudis de Gatica, vecina de esta villa de Córdoba, otorga que vende al Pagador don Antonio Lorenzo de Riascos, que lo es de la Real Armada de Barlovento y Seno Mexicano, residente en esta villa y vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, cuatro esclavos mulatos de los nombres y edades siguientes: Antonia de cuarenta y nueve, Pedro de dieciocho, Gertrudis de dieciséis, Águeda de catorce, hijos de la citada Antonia. Los vende por esclavos cautivos en precio de 800 pesos de oro común en reales de contado.
Sans titreEl Capitán don Antonio Fernández de Obregón, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende a Juan Marcos Rendón, vecino de esta dicha villa, una esclava negra nombrada Antonia, de treinta años de edad poco más o menos, con un negrito su hijo nombrado Manuel, de veintidós meses de edad poco más o menos, la cual hubo y compró de Francisco López Mellado, vecino del pueblo de Alvarado. Los vende en precio de 500 pesos de oro común.
Sans titreDoña Teresa de Córdoba y Arellano, viuda, heredera y albacea del Capitán Lorenzo Romero Jurado, mediante el testamento que otorgó su primer esposo, dice que entre los bienes que quedaron hay una esclava mulata blanca llamada Antonia. La otorgante después contrajo matrimonio con Juan Antonio Mosquera y Moscoso y ya estando con éste, de la mencionada esclava nació Ana Margarita, mulatica niña ahora de 4 años, quien por los buenos y leales servicios que le ha dado, por hacerle buena obra y prometido libertarla, otorga que desde ahora para siempre ahorra y liberta del cautiverio a la niña Ana Margarita.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, vecina de Jalapa, natural del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, hija natural del Capitán Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, otorga poder para testar a Juan Antonio Mosquera y Moscoso, para que en su nombre haga su testamento. Declara que en su primer matrimonio con el Capitán Lorenzo Romero Jurado llevó a su poder un capital y lo registró en escritura; procrearon a Juan Romero, fallecido, contrajo segundo matrimonio con Juan Antonio Mosquera y Moscoso. Entre sus bienes se encuentran: 5 esclavos mulatos blancos, a quienes les otorga libertad, por el amor y los buenos servicios que le dio su esclava Antonia, madre de los otros 4 esclavos que nacieron en su casa.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural del Capitán Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, otorga su testamento donde declara haberse casado en primer matrimonio con Lorenzo Romero Jurado y en segundo matrimonio con Juan Antonio Mosquera y Moscoso. Entre sus bienes se encuentran la casa de su morada sobre la cual están impuestos 200 pesos, cuyos réditos se pagan a favor del Convento del Señor San Francisco, 13 mulas aparejadas, una tenería que se encuentra a la salida de este pueblo sobre la cual se impusieron 3, 000 pesos, una mulata llamada Antonia Catalina, otra esclava hija de Antonia, otro esclavo llamado Andrés Moreno; también cuenta con unas tierras contiguas a la tenería. Nombra como albacea al Presbítero Fray Francisco de Longoria Báez, religioso de la Orden de la Caridad.