Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende al capitán Cristóbal Román, Juez de caminos, vecino de Jalapa, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, sin asegurarla de cosa alguna ni defecto, sino tan solamente de ser esclava sujeta a servidumbre, por el precio de 470 pesos de oro común.
Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar por Francisco Luis, mulato libre, vecino de Naolinco, 480 pesos de oro común de una ejecución, a Francisco Estupiñán o a quien su poder hubiere, para dentro de los tres meses siguientes.
Domingo López de Rebolledo y su esposa, Beatriz de Arriaga, vecinos de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligaron a que si Cristóbal de Lozana Salazar pagare por su primo Francisco Luis los 480 pesos de una ejecución, ellos le pagarán la referida cantidad más las costas que se le hubieren seguido.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, de la misma vecindad, un negro llamado Mateo, bozal, de tierra Congo, de 14 años de edad, recién venido de Guinea, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, por el precio de 300 pesos de oro común.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis o al capitán Francisco Díaz Pimienta, mercader de negros, 300 pesos de oro común, precio de un negro llamado Mateo, de tierra Congo, para fin del mes de abril de 1617, todos juntos en una paga.
Don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor que fue de esta provincia, dio su poder cumplido a Melchor de los Reyes y a Francisco Luis, vecinos de Jalapa, y a cualesquiera de ellos in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar los maravedís, derechos y acciones, y otros bienes que le fueren debidos, y de lo que recibiere, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan; asimismo, para que puedan cobrar y aprehender, un esclavo fugitivo llamado José, herrado en el rostro, y remitirlo a la parte donde el otorgante se hallare.
Vicente Lorenzo, vecino de Jalapa, recibió de su compadre Francisco Luis, de la misma vecindad, un mil pesos de oro común para emplearlos en mercaderías, y para evitar ser ejecutado en ese dinero por sus acreedores, se obligó a pagar los referidos un mil pesos al dicho Francisco Luis, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Antonio Carnero, mercader de negros, vende a Nicolás de Utrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Juan, bozal, de nación Angola, de 15 años de edad, con las tachas y enfermedades que tuviere sujeto a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 340 pesos de oro común.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Antonio Carnero, mercader de negros, vende a Francisco García, herrero, vecino de la provincia de Jalapa, un negro llamado Simón, bozal, de nación Angola,de 18 años de edad, recién venido de Guinea, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Diego García, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de este pueblo, 139 pesos de oro común que restan del arrendamiento de una casa que el susodicho le arrendó, y de cuentas que han tenido, para de la fecha de esta escritura en un año corrido, todos juntos en una paga.