Baltazar de Luarca, natural de Obispado de Oviedo en el principado de Asturias, Reinos de Casilla y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Isidro Luarca y de María Valiente, difuntos, otorga su testamento donde nombra como albaceas testamentarios y herederos universales al Bachiller José Nicolás de Acosta, Presbítero, junto con don Juan Gregorio Buendía, de esta misma vecindad.
El Licenciado Juan Bernardo Díaz Mier, Presbítero vecino de Jalapa, albacea de su padre don Domingo Díaz Mier, como tal, otorga que vende a don Juan Gregorio Buendía, un pedazo de solar que se compone de 11 varas de frente, que linda al poniente con la Calle del Ganado y del otro lado casa de los sucesores de Pedro Muñoz, al sur linda con solar de los herederos de Pedro José Durán, por el fondo al oriente con casa de José María Ponce de León y al norte con el resto del solar. La venta se hace en 55 pesos.
Doña María Eusebia de los Reyes, española vecina de Jalapa, hija legítima de don Nicolás de los Reyes y de doña María Josefa Arenas, otorga poder especial al Licenciado Cristóbal María de Larrañaga, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre como madre de Juan de Buendía, hijo natural de don Juan Gregorio Buendía, defienda el derecho que la acompaña en el juzgado de intestados en esa corte como la legítima heredera de sus bienes.
Don Juan Gregorio Buendía, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Manuel Bellido, de la misma vecindad, para que cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y otros géneros que le deban y para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.