Ana Rafaela Antúnez, hija legítima de Vicente Antúnez y de Lorenza Josefa Moriles, ya difuntos, vecinos que fueron de Misantla, de donde es originaria, estando de pie, pero en edad avanzada y temiendo que la enfermedad lo asalte, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que cuando se hallaba libre tuvo tres hijos naturales que lo fueron Manuel de los Santos, María Francisca y José Andrés, de los cuales el primero tiene hoy cosa de cuarenta y cuatro años de edad; la segunda cosa de cuarenta años y está casada con el Sargento José Ignacio Rivera; y el tercero murió de cosa de veinticuatro años sin dejar sucesión. Declara que habiéndose casado después con José Francisco Espejo, de quien en el día se halla viuda, tuvieron en ese matrimonio por sus hijos legítimos a María Guadalupe que murió de doce años de edad; a María Desideria que murió de un año; a Ana María Simeona que vive en estado doncella y tiene cosa de veintitrés años; a Lucía Ebrona, doncella de dieciocho años; José Crescencio que murió de once meses; y a María Josefa Crescencia [Espejo] que murió de once años. Declara que cuando contrajo matrimonio su referido esposo no trajo cosa alguna y ella poseía dos casitas situadas en esta villa a la Rinconada de Xallitic. Declara que durante este matrimonio su marido compró una casita que está junto a las mencionadas. Declara que sus dos hijas Ana María Simeona y Lucía Ebrona han gastado 254 pesos 5 y medio reales en reparar las casitas mencionadas, por lo que tiene una acción a esa suma como acreedora. Declara que sus dos hijos naturales Manuel de los Santos y María Francisca nada tienen que reclamar contra sus bienes, pues que de su padre de ellos no vino a su poder cosa alguna; y a mayor abundamiento les da antes de su fallecimiento una corta cantidad a cada uno, que es lo que considera cabe en el quinto de sus bienes, respecto a ser de lo único que puede disponer libremente a favor de ellos, por cuanto tiene herederos forzosos. Y que sus bienes consisten en una cortedad, pues solo constan de las casitas referidas y quitando del valor de ellas lo que han invertido en reparos sus dos hijas y lo que a éstas corresponde por parte de su padre del valor de la casita que éste compró estando ya casado con ella; queda libre de su pertenencia cosa de ciento y pico de pesos, de cuya suma deduce una parte del quinto para sus dos hijos naturales Manuel de los Santos y María Francisca, a quienes se los dejará entregado antes de su fallecimiento para que por ningún motivo tengan que molestar a sus herederas. Y en el remanente que resulte libre de su pertenencia, nombra por universales herederas a las nominadas sus hijas legítimas Ana María Simeona y Lucía Ebrona. Y para la ejecución de este testamento, nombra albaceas a las mencionadas Ana María Simeona y Lucía Ebrona.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINOJosé Ignacio y José Jerónimo Rivera, padre e hijo, vecinos de esta Villa, se obligan a pagar a don Joaquín del Castillo y Bustamante, residente en esta Villa, 1 231 pesos 4 reales procedidos de 17 bejuquillos de oro y 2 pares de hebillas de piedras que vendió en Veracruz su apoderado don Joaquín Pérez de Arce, al precio de 80 pesos los primeros y a 7 pesos las segundas, a dicho José Jerónimo Rivera, quien dio a cuenta 142 pesos 4 reales habiéndose imposibilitado a pagar el resto en el tiempo estipulado, por lo cual se obliga a pagar mensualmente 20 pesos a partir del presente mes y al seguro de dicho principal hipoteca y grava una casa ubicada en la calle de San Francisco de esta Villa, cuya casa tiene cargados 800 pesos en beneficio del alma del Presbítero don José Morales, anterior dueño de ella.\t
José Ignacio Rivera, vecino de esta Villa de Xalapa, otorga que ha recibido de don Anastasio Cruz, Mayordomo de la Cofradía del Señor San José de la Laguna, la cantidad de 200 pesos, los cuales se obliga a tener en calidad de depósito irregular, por el tiempo de 7 años, y para la seguridad de su pago hipoteca la casa de su morada de cal y canto con un sitio de 42 varas de frente y 22 de fondo, ubicada en la calle que baja para los Berros cuyo lindero es al sur, al oriente linda con casa que fue de José Crisóstomo Mafara y que ahora es de Pedro Cruz, al poniente con casa de Gertrudis Rodríguez y al norte con casa del otorgante.
Doña Toribia Perfecta de Aguilar, viuda del Sargento Veterano de Milicias don Fernando Martínez, vecina que fue del pueblo de Naolinco y al presente en esta Villa, vende a don José Ignacio Rivera, vecino de dicho pueblo, una casa de cal y canto con entresuelo, cubierta de madera y teja, ubicada en el mencionado pueblo de Naolinco, haciendo frente al oriente con casa de Francisco Zárate, por el norte linda con el cementerio de la parroquia, al poniente con casa de la viuda de Juan Narciso Fernández y por el sur con solar de las Benditas Ánimas. La vende en 200 pesos.\t
Don Mariano Cadena, actual mayordomo de la cofradía del Señor San José de la Laguna, otorga que ha recibido de don José Fernández de Castañeda, por mano de don Francisco González, de este comercio y vecindad, la cantidad de 200 pesos de principal con sus premios devengados hasta esta fecha. Cuyo principal es el mismo que se obligó a reconocer en favor de la citada cofradía, sobre una casa en la calle que baja para los Berros a la vuelta de la de San Miguel, en la escritura de venta que de ella le otorgó con este gravamen José Ignacio Rivera, su fecha en esta villa a 20 de junio de 1804, los mismos que Rivera cargó sobre dicha casa, con la obligación que otorgó a favor de la cofradía el 20 de junio de 1797. Y estando pagado principal y premios, consiente que se anote y tilde esta redención en ambas escrituras originales, sus copias y registros, asimismo, declara a Castañeda por libre de tal obligación.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña María Ignacia de Acosta, vecina de Jalapa e hija de don Matías de Ortega y doña María de Acosta, otorga su testamento de la siguiente manera: fue casada con don Antonio Rivera, procrearon a José Ignacio Rivera, María Nicolasa Rivera y a otros que murieron, fue casada en segundo matrimonio con don Diego Morales; nombra por albacea testamentario a don Manuel de Bárcena Bezanilla y nombra como herederos a sus 2 hijos.
Don José Ignacio Rivera, de esta vecindad, con licencia de su esposa, doña Gracia Antonia Aguilar, vende a don José Fernández Castañeda, de esta misma vecindad, una casa ubicada en la calle que baja a los Berros, con 42 varas de frente hacia el sur; por el norte, que es su fondo, tiene 16 y cuarta varas y linda con casa del vendedor; al oriente linda con casa de don Pedro Cruz; al poniente con casa de José María González. La vende en 450 pesos, de los cuales 250 pesos entrega al contado y el resto ha de reconocer dicha finca en depósito irregular con causa de réditos de un 5% anual a favor de la Cofradía del Señor San José.
En forma de cabildo parecieron, don Mateo Pascual, Gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, Salvador Miguel, Alcalde Primero; Miguel Antonio, Alcalde Segundo; Santiago José, Alcalde Tercero; Miguel Francisco, Alcalde Cuarto; y demás oficiales actuales de dicho pueblo, otorgan poder general a don José Ignacio de Rivera, español vecino de Naolinco, para el seguimiento y conclusión del pleito que sobre tierras tienen pendiente con los naturales de Santa María Yecuatla, en el Juzgado de la Intendencia de Veracruz, así para que en nombre de dicho su pueblo lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos y seculares.