Se tomó la razón de 34 pipas de vino que lleva Francisco Ramón Guzmán a la ciudad de México, en su cuadrilla de carros, en virtud de tres certificaciones, para entregar a Cristóbal Jiménez, Pedro Blanco y al Capitán Juan Serrano. Asimismo otras 6 pipas de vino, en virtud de una patente, para los padres descalzos de San Diego, que van de limosna.
Don Agustín Blanco, hijo legítimo de don Pedro Blanco y de doña María Antonia de la Biesca, natural de Suesa Reino de Castilla, Obispado de Santander, y vecino de el Real de Minas de Mapimi en esta Nueva España, otorga su testamento donde nombra como albacea testamentaria a su compañero Juan de la Pedriza, vecino de dicho Real de Minas, y por su falta a Andrés de la Biesca, y respecto a que no se ha casado y por consiguiente no tiene hijos, declara como heredero universal a dicho Pedriza. Declara que con José de Villegas tiene remitida toda su carga que consta por conocimiento.
El Bachiller don José Joaquín de la Pedreguera, Cura Propietario y Juez Eclesiástico de esta Villa de Xalapa, y don Rafael Velad, Mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento de esta Parroquia, otorgan poder especial a don Pedro Blanco, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que a nombre de ellos, perciba, demande y cobre judicial o extrajudicialmente de los Señores Ministros de la Real Hacienda de la enunciada ciudad, la cantidad de pesos que adeudan a este curato y a la cofradía, en razón de los réditos devengados de los capitales que entraron en la Real Caja de Consolidación.
Don Antonio Osorio, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a pagar a don Pedro Blanco, vecino de la Corte de México, la cantidad de 3, 000 pesos en el periodo de 2 años, que por hacerle bien y buena obra, le ha suplido.