Catalina Ruiz, viuda de Francisco del Moral, vecina de Jalapa, como principal deudora, y Juan López Ruiz, su padre, como su fiador, se obligaron a pagar al capitán Fernando Báez, vecino de Lisboa, y estante en esta Nueva España, 2 469 pesos y 4 tomines que restan del valor de seis piezas de esclavos, cuatro varones y dos hembras que Diego de Albuquerque les vendió, a 420 pesos de oro común cada uno, de los cuales sólo pagaron 50 pesos y 4 tomines de alcabala, y el resto se lo darán para el 15 de marzo de 1609.
Cristóbal López, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Fernando Báez, o a quien su poder hubiere, 455 pesos y 3 tomines de oro común, precio de un esclavo que le vendió Diego de Albuquerque en 460 pesos, de los cuales sólo pagó la alcabala, y el resto se lo dará para el 15 de marzo 1609, todos juntos en una paga.
José López Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Fernando Báez o a quien su poder hubiere, 332 pesos de oro común, precio de un negro llamado Martín, de nación Angola, bozal, que hoy día le vendió Diego de Albuquerque, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Fernando Báez o a quien su poder hubiere, 455 pesos y 3 tomines de oro común que restan del valor de un esclavo negro llamado Ambrosio, de nación Angola, que hoy día le vendió Diego de Albuquerque, para el día 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.