Francisco Miguel Ferrera, vecino de Orizaba, se obliga a pagar a Gabriel Ansúrez Guevara, vecino de la ciudad de los Ángeles, 888 pesos de oro común, los cuales son de resto de 1 025 pesos que le valieron doscientos toros, a 5 pesos un tomín cada uno.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Gabriel de Ansúrez Guevara, vecino de la Puebla de los Ángeles, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, 19 meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga, puestos en la Puebla de los Ángeles.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, vende a Gabriel de Ansúrez Guevara, vecino de la Puebla de los Ángeles, una esclava negra llamada María, de nación Angola, de 24 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común.
Pedro Calderón, vecino de esta provincia, vende a Gabriel de Ansúrez Guevara, vecino de la Puebla de los Ángeles, una esclava llamada Magdalena, de tierra Congo, de 23 años de edad, y con un mulatillo, su hijo, llamado Agustín, de 3 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común, la madre, y el niño en 250 pesos.