Pedro Jiménez de Aguayo, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Juan de Sosa del Castillo, vecino de la nueva Veracruz, 284 pesos de oro común que restan del precio de un esclavo llamado Bernardo, de tierra Bran, y una mula, en esta manera: la mitad, para el día de Navidad primera venidera del presente año, y la otra mitad para la Pascua florida de 1608.
Nicolás de Utrera, oficial de carpintero, residente en Jalapa, vende a Diego García Herreros, vecinos de los Llanos de San Juan, un negro esclavo llamado Bernardo, de nación Angola, de 20 años de edad, bozal, habido de buena guerra, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Nicolás de Utrera, carpintero, un negro llamado Bernardo, de nación Angola, de 22 años de edad, bozal, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, con las tachas que tuviere, por el precio de 350 pesos de oro común.
Nicolás de Utrera, vecino de esta provincia, oficial de carpintero, se obligó a pagar a Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Bernardo, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de la Nueva Veracruz, vende a Pedro Jiménez Aguayo, vecino de la provincia de Jalapa, un negro llamado Bernardo, de tierra Bran, de 20 años de edad, por el precio de 490 pesos de oro común, él y una mula.