Doña María Ignacia de Acosta, vecina de Jalapa e hija de don Matías de Ortega y doña María de Acosta, otorga su testamento de la siguiente manera: fue casada con don Antonio Rivera, procrearon a José Ignacio Rivera, María Nicolasa Rivera y a otros que murieron, fue casada en segundo matrimonio con don Diego Morales; nombra por albacea testamentario a don Manuel de Bárcena Bezanilla y nombra como herederos a sus 2 hijos.
El Capitán Manuel de Bárcena Bezanilla, vecino de Jalapa, albacea de los difuntos don Diego Morales y doña María Ignacia de Acosta, dijo que ésta última dejó por herederos a José de Rivera y María Nicolasa Rivera, hijos de su primer matrimonio, los cuales junto con el otorgante venden a Leonarda Fernández, doncella, de la misma vecindad, un solar y una casa de cal, canto, madera y tejas, la cual linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casa de don Lucas Rosete, al oriente con casa del Bachiller don José Morales, al sur con solar de Cayetano Domínguez y al poniente con casa y solar de Ignacia Molina; dicha venta la realizan en 600 pesos.
María Nicolasa Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, mujer de José Antonio de Acosta, vende a María Gertrudis Rodríguez, una casa y solar que linda y hace frente al sur con la calle que por la tenería de Mafara baja al plan de Los Berros por donde tiene 10 varas, al oriente con solar que era de Diego Morales y hoy es de Leonarda Hernández, al norte mide 20 varas y linda con solar de Ignacia Molina y al poniente con solar de José de Vega. La venta se hace en 300 pesos que le han pagado de contado.
Francisca de Acosta, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de María de Acosta, difunta, ordena su testamento donde nombra como albacea testamentaria a don Antonio del Camino y Velasco, de la misma vecindad, como heredera universal nombra a María Nicolasa Rivera, su sobrina de 25 años de edad.