Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Serdán o a Francisco Hernández Franco, vecinos de la nueva ciudad de la Veracruz, 2 800 pesos de oro común, precio de siete piezas de negros esclavos, bozales, para fines de marzo de 1610.
Juan Serdán, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia, dueño de su ingenio, siete piezas de negros esclavos, varones, de diferentes nombres y edades, bozales, de nación Angola, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno, horros de alcabala.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Hernández Franco, vecino de la nueva Veracruz, ausente, o a quien su poder hubiere, 400 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Paula, de tierra Biafara, que a su nombre y en virtud de su poder le vendió Juan Serdán, para el día de Pascua de Navidad primera venidera del presente año, todos juntos en una paga.
Juan Serdán, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, con poder de Francisco Hernández Franco, de la misma vecindad, vende a Diego González, vecino de Jalapa, una negra llamada Paula, de tierra Biafara, de 30 años, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco Hernández Franco, vecino de la Nueva Veracruz, dijo haber enviado con Francisco Luis una esclava negra llamada Paula, para ser vendida en Jalapa, y como no le dio poder suficiente para ello, por medio de la presente aprueba la venta que hubiere hecho; y en caso de no haberla vendido, dio su poder cumplido a Juan Serdán, vecino de la nueva Veracruz, para que la venda en su nombre.