Doña Ignacia Montañés de la Cueva, natural del pueblo de Jalapa, hija legítima de don Juan Montañés de la Cueva y doña Anastasia Javiera de Natera, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con el Capitán Alonso de Alba, difunto, quien fue Alguacil Mayor de este pueblo, nombra como albaceas testamentarios a don Francisco Ignacio de Herrasti y por su ausencia a don José Manuel de Alba y don Juan Miguel de Iriarte, sus hijos legítimos, y como herederos universales a sus hijos.
Don Juan Bautista Ustáriz, Caballero de la Orden de Santiago, Conde de Reparaz, vecino de Cádiz y residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Juan Miguel de Iriarte, vecino de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.\r\n
Don Juan Miguel de Iriarte, hijo de don Miguel de Iriarte y doña María Dominga de Araurrenechea, oriundo del reino de Navarra y residente en este pueblo, dijo se casará con doña Ana María de Alba, española, doncella, hija del Capitán Alonso de Alba e Ignacia Montañés de la Cueva, a la cual otorga, manda y promete en arras propter nuptias, por su virginidad y limpieza, la cantidad de 3, 000 pesos, que señala de sus bienes y se obliga a tenerlos y no ponerlos en alguna deuda, por lo que los hipoteca y grava.
Don Juan Miguel de Iriarte y doña Ana María de Alba, marido y mujer, residentes en este pueblo, otorgan que han recibido de su madre doña Ignacia Montañés de la Cueva, la cantidad de 6, 363 pesos 2 ½ reales, del importe total de la herencia paterna, que a Ana le tocó de los bienes de su difunto padre don Alonso de Alba, cuya cantidad tenía su madre como tutora, curadora y tenedora de dicho difunto.
Don Juan Bautista Ustáriz, Conde de Reparaz, Caballero de la Orden de Santiago, residente en este pueblo de Jalapa, dijo que revoca el poder que le confirió el 25 de febrero del presente año, a don Remigio Fernández, vecino de Veracruz, y ahora se lo otorga a don Juan Miguel de Iriarte, vecino de México, para que en su representación reciba y venda 5, 000 botijuelas de aceite que vinieron a su consignación en el navío nombrado Santa Ana.