Ante el Capitán Antonio Hernández de Mancilla, Alcalde Mayor de Jalapa, el gobernador y demás indios principales de Coatepec, mediante Domingo López de Rebolledo, intérprete, dijeron haberse concertado con Francisco García, maestro dorador, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que les haga un retablo de 5 varas de alto y 4 de ancho con 9 lienzos de pintura, con guarniciones doradas y estofadas a punta de pincel, con su banco y superficie, y remate, poniendo en el lienzo principal la imagen de San Gerónimo, por el precio de 380 pesos de oro común, de los cuales 200 pesos están en poder de Don Antonio de Orduña y se los darán de contado, otros 100 pesos para el 15 de febrero del presente año, y los 80 pesos restantes, para el día de Pascua de Resurrección de 1644, en cuya fecha deberá estar asentado en la iglesia del dicho pueblo.
Domingo López de Rebolledo y su esposa, Beatriz de Arriaga, vecinos de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligaron a que si Cristóbal de Lozana Salazar pagare por su primo Francisco Luis los 480 pesos de una ejecución, ellos le pagarán la referida cantidad más las costas que se le hubieren seguido.
Melchor del Moral, Francisco de Cárdenas, Lucas Cardeña Malpica, Domingo López Rebolledo y Juan Alonso de Villanueva, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Gil de Vitorsis, procurador de la Real Audiencia de México, especialmente para que en sus nombres parezca ante los señores presidente y oidores de la Chancillería Real y pida se le tome la residencia a don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor que fue de Jalapa y su partido, atento que ha cumplido los dos años de su provisión y prorrogación, y haga en sus nombres los pedimentos, los autos judiciales y extrajudiciales que convengan.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Domingo López Rebolledo, de la misma vecindad, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Domingo López Rebolledo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Lorenzo Valderrama Salcedo, residente en este pueblo, 72 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado; los cuales dará para fines del presente mes de mayo de 1610.
Domingo López de Rebolledo, estante en Jalapa, con motivo de haber contraído matrimonio con Beatriz de Arriaga, hija de Tomás Rodríguez y de Elvira Rodríguez, recibió de sus suegros dos esclavos mulatos, una casa de piedra, ropa, joyas, valorados en 1 212 pesos de oro común, como bienes dotales.
Ante Don Pedro Díez de la Barrera, Correo Mayor de esta Nueva España y Alcalde Mayor de Jalapa, pareció un mancebo huérfano, natural de esta provincia, mestizo, llamado Alonso de Reynoso y le solicitó le nombre un curador ad liten, pues desea aprender el oficio de zapatero con Melchor Mendoza, vecino de Jalapa; habiéndose nombrado a Domingo López Rebolledo, vecino de este pueblo por tal curador, puso al dicho Alonso de Reynoso con Melchor de Mendoza para que aprenda el oficio de zapatero, por tiempo de cuatro años.
Francisco Luis, de color mulato, como principal deudor, y Domingo López Rebolledo, su fiador, vecinos de esta provincia, se obligaron a pagar a don Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, 495 pesos de oro común, precio de 11 bestias mulares de arria con sus aparejos, a 45 pesos cada una, en esta manera: 300 pesos para el día de Navidad del presente año y los 195 pesos restantes para fin de octubre de 1619.
Domingo López Rebolledo, vecino de Jalapa, como principal, y Tomás Rodríguez, su fiador, se obligaron a pagar a Jerónimo de la Vega, dueño de su recua, vecino de los Ángeles, 546 pesos de oro común, precio de 14 mulas y machos con sus aparejos, a 39 pesos cada uno, horros de alcabala, en esta escritura, en seis meses corridos, y los 273 pesos restantes, para de allí en otros seis meses.
Domingo López [de] Rebolledo, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a Agustín de Villanueva, mulato, de más de 50 años, que hubo con otros bienes por dote de Beatriz [de] Arriaga, su mujer, el cual de muchos años a esta parte le ha hecho diferentes agasajos y servicios, y habiendo descubierto una mina en Chiconquiaco, de la que le da parte, por todas estas causas, le dio su libertad.