Doña María Francisca de Iriarte y Alba, viuda de don Juan Lucas de Olavarrieta y don José Miguel de Iriarte, hermano de la primera, ambos de esta vecindad, dijeron que habiendo fallecido su tía doña Ana María de Alba, hacendada que fue en la provincia de Chalco, dejó nombrada heredera, entre otros, a su hermana doña Juana Manuela de Alba, madre de los comparentes, quién ya es difunta; y en representación de ella, como sus hijos legítimos, otorgan que dan poder al Licenciado don Luis Pereda, vecino de México, para que a nombre de los relacionantes, promueva lo conducente en la testamentaria de la referida finada doña Ana María de Alba, a fin de que se les declare herederos de éstos en la parte que ella lo dispuso y cuya herencia acepte con beneficio de inventarios y no de otra suerte, demandando la cantidad o cantidades que respectivamente les corresponda en la parte que en consorcio de su otra hermana doña María Guadalupe de Iriarte y Alba, residente hoy en Orizaba, deben haber en los relacionados bienes, practicando al efecto todas las gestiones que sean necesarias ocurriendo a los tribunales eclesiásticos o seculares, superiores o inferiores que importen.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOEl presbítero don Francisco de Campo, de esta vecindad, otorga que tiene en su poder y debe realmente a la cofradía de Nuestra Señora del Carmen, de esta parroquia, la cantidad de 300 pesos que de sus fondos, le suministró el mayordomo que fue de ella, don José Fernández de Castañeda. Cuya cantidad se obliga a tener en calidad de depósito irregular, por el tiempo de cinco años a partir de esta fecha y a satisfacer en cada uno de ellos el 5 por ciento. Y para mayor seguridad del principal, hipoteca una casa de paredes, cubierta de madera y teja, en esta villa, situada en la segunda cuadra de la calle de Alba, con el frente al poniente y del otro lado casa de la difunta Juana Manuela de Alba; por el fondo al oriente linda con solar de don Martín Sánchez y Serrano; y por los costados del norte y sur con el de casas de don José María Becerra. Dicho principal es el mismo de que otorgó escritura de obligación y reconocimiento, ante el presente escribano, su fecha del nueve de febrero de 1810, en la que hipotecó las tierras nombradas los Ojuelos, que ahora quedan libres para enajenarlas, en virtud de este traslado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña Juana Manuela de Alba, de esta vecindad, mujer y conjunta persona de don José Miguel de Iriarte, a quien para el otorgamiento de este instrumento pidió la correspondiente licencia que le concedió en debida forma, de la cual usando, otorga que vende a favor de don José Alonso Bonilla, de esta vecindad, una esclava de calidad morena, nombrada María Eugenia, de 12 años de edad, sujeta a servidumbre, descendiente de otros que de esta clase posee. La vende en precio y cantidad de 100 pesos.
Don Francisco Ignacio de Herrasti, albacea testamentario de la difunta doña Ignacia Montañés de la Cueva, don José Manuel de Alba y doña Juana Manuela de Alba, vecinos de Jalapa, a nombre propio y en el de los demás hijos y herederos de dicha Ignacia, venden al Capitán José Antonio de la Pedreguera, un rancho que llaman del Castillo, que se compone de potrero, tierras, aguas, pastos, montes, abrevaderos y demás que le pertenecen; linda por todo el norte con tierras que los naturales de este pueblo compraron a don Miguel Jiménez Carralero, al sur con las que llaman de Xolostla, pertenecientes también al común de naturales, al oriente con tierras del Capitán José Antonio de la Pedreguera y al poniente con otras tierras que posee el Capitán Antonio Vázquez Ruiz. La venta se hace en 1, 200 pesos, que recibieron de contado.
Don José Miguel de Iriarte y Lezeta, Familiar del Santo Oficio, vecino de la Villa de Xalapa, junto con su hermano don Gaspar de Iriarte, Capitán del Regimiento de Infantería Provisional de Córdoba, Xalapa y Subdelegado de esta villa, el primero casado con doña Juana Manuela de Alba y el segundo soltero, otorgan poder especial a don Jerónimo Burlastegui y a don José Ángel de Imaz, vecinos de la ciudad de Cádiz, para que en sus nombres haga probanza y averiguación de cómo son hijosdalgos de padre y madre.
Doña Juana Manuela de Alba, vecina de esta Villa, en presencia de su marido don José Miguel de Iriarte y Lezeta, dijo que por escritura hecha en esta Villa el 31 de marzo de 1786, su marido recibió la dote y capital de la otorgante, que monta 10 528 pesos 3 y 3 cuartillas reales, cantidad que invirtió en la Hacienda y Trapiche de San Cayetano, alias Pacho, a lo cual don Joaquín de Cendoya y Arizabaleta, compañero de dicho Iriarte en la propiedad de la referida Hacienda, declara ser cierto haberse invertido dicho principal en la hacienda y ambos haberse obligado a reconocer los réditos a la relacionante. Y por cuanto el referido Cendoya se separó de la enunciada compañía, la otorgante queda entendida de ello y contenta en que sólo su marido y la relacionada hacienda queden obligados por su dote y que Cendoya quede libre de tal obligación.\t
Doña María Ignacia de Alba, vecina de esta Villa, viuda y albacea de su difunto marido don Francisco Ignacio de Herrasti, dijo que por cuanto su marido fue albacea de don Ignacio Xavier de Urrutia y Landaburu, difunto, según poder para testar que le otorgó en esta Villa el 11 de Noviembre de 1784; Herrasti nunca tuvo tiempo de otorgar el testamento de don Ignacio Xavier de Urrutia, de tal manera que por la presente otorga, como albacea de dicho su marido, el testamento del expresado Urrutia en virtud del poder que le confirió, por lo que declara que el mencionado Urrutia falleció el 10 de abril de 1790 y fue sepultado en esta parroquia. Declara que una de las últimas voluntades del difunto fue fundar una capellanía colativa de 40 misas rezadas al año sin señalamiento de altar ni iglesia, con el principal de 5 000 pesos, cuyos capellanes y patrones habían de ser hijos legítimos de don Domingo de Lexaburu y Aleiaga y de doña Josefa de Urrutia y Landaburu, su mujer, vecinos de Cádiz, y sobrinos de dicho don Ignacio Xavier de Urrutia; y por falta de éstos a don Manuel de Herrasti, presbítero, ahijado del mismo don Ignacio Xavier; y por muerte de éste a don Mariano y a don Joaquín de Herrasti, hijos de la otorgante y de dicho Francisco Ignacio de Herrasti, y por la falta de éstos a los demás descendientes de don Francisco Ignacio de Herrasti y de dicha la otorgante, pero no habiendo ninguno de los mencionados, le corresponde a los hijos de doña Josefa de Alba y don Felipe Basterra, y por falta de éstos a los hijos de doña Juana de Alba y de don José Miguel de Iriarte, ambas familias residentes en Cádiz, y ambas mujeres hermanas de la otorgante, cuya capellanía ha sido fundada desde el 7 de noviembre de 1794. Por otro lado, fue la última de voluntad de Urrutia nombrar como heredero universal a Francisco Ignacio de Herrasti.
Don José Miguel de Iriarte y Lezeta y doña Juana Manuela de Alba, marido y mujer, vecinos de Jalapa, otorgan poder especial a don Nicolás Ladrón de Guevara, Notario y Oficial Mayor de la Mesa de Casamientos del Obispado de la Puebla, para que a sus nombres y crédito solicite y saque del cofre de la Iglesia Catedral de la Puebla, la cantidad de 3, 000 pesos de oro común en calidad de depósito irregular por los tiempos que pacte, hipotecando para ello una casa de paredes techada de madera, ladrillo y teja con el sitio que le pertenece.
Don José Miguel de Iriarte y Lezeta y su legítima esposa doña Juana Manuela de Alba, vecinos de Jalapa, dueños de una casa en este pueblo, gravada en 4,667 pesos que restan por satisfacerse del precio de 6,000 pesos en que se les vendió, valuada en 9,134 pesos 1 y medio reales. Y por cuanto los relacionados se hallan con la presión de dar 3,000 pesos al vendedor cuenta del precio de su compra, suplicaron se les suministraran los principales que se hallan en las arcas del cofre de esta Santa Iglesia con calidad de reconocerlos sobre la expresada casa por tiempo de 5 años, ofreciendo por fiador a don Joaquín de Cendoya y Arizabaleta, por lo que otorgan han recibido dicha cantidad obligándose a pagar 1,500 pesos a la capellanía que fundo don Juan Montañés de la Cueva, como albacea de don Luis Fernández de la Flor y Pareja, de que es capellán el Presbítero don José Nicolás de Acosta, y los otros 1500 pesos pertenecen a la capellanía que fundo doña Constanza Rodríguez, de la que es capellán el Presbítero don Mariano Paz y Puente, Segundo Maestro de Ceremonias de dicha Santa Iglesia.
Doña Juana Manuela de Alba, hija de los difuntos Capitán Alonso de Alba y de doña Ignacia Montañés de la Cueva, otorga que ha recibido de su hermano Francisco Ignacio de Herrasti, como albacea de su madre, la cantidad de 6, 363 pesos 2 ½ reales, que de su herencia paterna se le adjudicaron, por la división que se hizo de los bienes en 1775, por lo que declara que recibió el dinero de contado y entrega recibo finiquito.