Doña María Josefa Verdugo de la Rocha, con licencia de su esposo don Raymundo Luis de Laiglesia, vecinos de España y residentes en este pueblo de Jalapa, declara que don Julián de Salazar y Monroy, nombró por herederas de sus bienes a doña Micaela de Rivera y doña Gertrudis Faustina de Rivera; ésta última por su fallecimiento nombró al Doctor don José Verdugo, su sobrino carnal y tío de la declarante, en quien recayó la propiedad de diferentes tierras en la jurisdicción de Iguala, mismas que vendió a don José de la Borda, en la cantidad de 6, 700 pesos.
Francisco de Rivera, maestro de cirujano, vecino de esta villa de Córdoba y natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, hijo natural del Escribano Andrés de Saavedra Cancines y de Micaela de Rivera, difuntos, vecinos que fueron de dicha ciudad, otorga poder a María Silverio, su legítima mujer, para que después de su fallecimiento haga y ordene su testamento como se lo tiene comunicado. Declara que hace ocho años, más o menos, contrajo matrimonio con la susodicha quien trajo de dote 74 pesos y él no llevó nada, de cuyo matrimonio procrearon a Francisco, de cinco años de edad; Miguel, de tres años; y a Manuela de Rivera, de seis meses. Nombra como albacea, tenedora de bienes, tutora y curadora ad bona de sus hijos a dicha María Silverio, y como herederos a sus hijos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO