Inventario y participación de los bienes que quedaron por fin y muerte de Pedro Miguel; entre sus herederos se mencionan a su mujer María Velázquez y a sus hijos Diego Miguel y Pedro Miguel, menores de edad, como curador ad liten al capitán Francisco Atencia de Palacios, vecino del pueblo de Quechula, provincia de Tepeaca, y como albaceas a Joseph [José] de Cózar y a Francisco de Ligero, beneficiado de Huatusco.\n
Don Bartolomé Salvo, natural del pueblo de Santa María, en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de los difuntos Francisco Salvo y doña María Ceballos, junto con doña Ángela Francisca del Pino, natural del pueblo de Jalapa e hija legítima de los difuntos Diego del Pino y doña María Velázquez; marido y mujer, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, en compañía de su hijo, el Bachiller Dionisio José, y como herederos nombran a sus hijos legítimos Silveria Antonia y el citado Dionisio José.
Bartolomé Salvo, natural del puerto de Santa María, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de don Francisco Salvo y doña María Ceballos, difunta, casado con Ángela Francisca del Pino, hija legítima de Diego del Pino, difunto, y de María Velázquez, viva, se otorgan poder para testar, así como de albaceas testamentarios y a la citada Ángela como curadora de sus hijos legítimos Silveria Antonia, Leoncio José y Nicolás José a quienes nombra herederos.
El Bachiller don Juan Guillén, Subdiácono, residente en esta villa y vecino de la ciudad de los Ángeles, dijo que por cuanto en la ciudad de los Ángeles el 15 de mayo pasado, su madre doña María Velázquez, viuda de Juan Guillén del Castillo, le otorgó poder para cobranzas y pleitos, por la presente sustituye dicho poder en lo que toca a dichos pleitos, en el Capitán don Pedro Fernández de Ves y Segura, vecino de esta villa.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODoña Ángela Francisca del Pino, viuda de don Bartolomé Salvo, hija de los difuntos Diego del Pino y María Velázquez, vecina de Jalapa, otorga testamento donde señala que por promesa de casamiento de Nicolás Martínez, tuvo un hijo que registró ella como natural pues su padre murió de enfermedad no pudiéndose casar; dicho hijo se casó con Catarina Guevara y Mafara, con quien tuvo 2 hijos, a quienes manda se le den 1, 500 pesos a cada uno; ordena que con 4, 000 pesos se funde una capellanía de estudios de gramática que funcione todos los días del año, enseñando indistintamente a los jóvenes que se inclinen a ello, por un preceptor o maestro secular, con el fin de que esta fundación se perpetúe para beneficio de la juventud y que no cesen sus réditos. Declara tuvo 2 hijos, difuntos, pero uno de ellos dejó 5 hijos, a los que nombra como sus herederos universales, por albaceas nombra a don Juan de Bárcena y don Manuel de Boza.
María Velázquez, viuda de Juan Gómez, dio su poder cumplido a Cristóbal López, vecino de esta provincia, para que pueda cobrar en su nombre cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, mercaderías y herencias que le debieren.
Don Antonio Fernández de Obregón, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz y residente en esta villa de Córdoba, albacea testamentario y tenedor de bienes, único y universal heredero del Capitán Domingo Mucio, difunto; dijo que por cuanto el 26 de junio pasado, ante el presente escribano, el dicho Capitán Domingo Mucio otorgó escritura de obligación a favor del convento de señoras religiosas de la Santísima Trinidad de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, por la cantidad de 1 470 pesos para pagar dentro de un año con sus rédito corridos, los cuales se habían de pagar al tiempo de la profesión de doña Josefa de Origuela, niña doncella novicia de dicho convento, por mano de doña María Velázquez, vecina de dicha ciudad de los Ángeles, viuda del Capitán Juan Guillén del Castillo, encomendero de dicho difunto, y con hipoteca de la hacienda de trapiche hacer azúcar nombrada Señor San José [alias Panzacola]. Y como tal albacea y heredero, revalida en todo dicha escritura y otorga se obliga a pagar a dicho convento los 1 470 pesos de oro común en reales, cuya cantidad es la misma que el Capitán Mucio le debía al Capitán don Lope Antonio de Iribas, como parte de mayor cantidad, y a su vez el Capitán Iribas tenía otorgada escritura de obligación por dicha cantidad a favor del Señor Doctor don Francisco Mayorga Cervantes, Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico de ella, con fecha de 5 de agosto de 1709 en esta villa, para la dote de dicha Josefa de Origuela. Cuya cantidad se obliga a pagar el próximo 26 de junio de 1711, solventando sus réditos antes y al tiempo de que dicha monja profese, además, hipoteca la mencionada hacienda de trapiche como seguro de la deuda.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOInés Martín, viuda de Cristóbal Sarmiento, vecina del pueblo de Jalapa, declara que junto con sus difuntas hermanas Catarina Muñiz y María Martín, vendieron al difunto Teodoro Antonio Mojica, un solar que heredaron de su madre Beatriz Martín, ubicado en el Barrio de Santiago, con 60 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al norte con la calle que baja para la Ermita de Santiago y solar que poseen los herederos de don Francisco de Araciel, al sur con solar de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, al oriente con solar que fue de Antonio Barradas y al poniente con solar de Felipe Rodríguez, en la cantidad de 300 pesos, pero sin escritura, por lo que ahora María Velásquez, viuda y albacea de dicho Teodoro, pide hacer esta declaración.
Pedro Jiménez Aguayo, vecino de esta provincia, vende a Esteban de Palacios, vecino de Jalapa, una negra llamada Ana, de nación Angola, la cual hubo y compró su esposa María Velázquez, de Juan de Sosa del Castillo, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 322 pesos de oro común, horros de alcabala.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Agustín, María y Lorenza Velázquez, \"alías\" Zavala todos hermanos e hijos del mencionado Bernardo, dijeron que vendieron a Sebastián Barradas, de la misma vecindad, una casa y solar que quedó entre sus bienes en 600 pesos, de los cuales cupieron a Francisca Suero 300, y los otros 300 a Bernabela, su hermana, vecina de la Veracruz, como sus herederas, cuya venta se hizo con obligación de pagarla a plazos, por lo que ahora reciben 540 pesos de oro común, 300 de ellos Francisca y los 240 restantes Agustín, María y Lorenza, por cuya cantidad otorgan recibo.