Blas Martín Romero, residente en esta villa de Córdoba y natural de la villa de Paterna del Campo, arzobispado de la ciudad de Sevilla, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Diego Romero, difunto, y de Isabel Martínez, que vive en dicha villa; otorga su testamento de la siguiente manera: Ordena ser sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Declara deber 685 pesos a su tío el Capitán don Rodrigo Tirado. Declara que a él le deben diferentes cantidades: Diego Beltrán, Juan de Dios Beltrán, Manuel Montoya, Francisco Martín [roto], Manuel, el Isleño, [Pedro] Barriga, Francisco de Mitre, Juan Prieto, Bartolomé Pérez, Luis Castañeda, Antonio Calsinas, don Juan de Piña, José de Piña, Juan Abad, María de Osses, Miguel Benítez, su compadre Francisco Velázquez, Francisco Bello, Miguel Martín, Gaspar González, entre otros. Declara por bienes: 400 cabeceados de tabaco engranisdado [sic] en una pila; su ropa de vestir, de color y blanca; y algunos rezagos que quedaron de la tienda que tuvo en esta villa, todo lo cual se encuentra dentro de su casa y la llave de ésta la tiene Francisco Bernal. Declara que, en poder de Benito, no recuerda su apellido, tiene 130 varas de cinta de diferentes colores, asimismo, en poder de Gaspar Portes tiene algunos géneros. Nombra como albaceas testamentarios a don Rodrigo Tirado, su tío, y a Francisco Bernal, y por tenedor de bienes a dicho su tío. Nombra como heredera a su madre doña Isabel Martínez.
Sans titreDoña Juana Erazo, mujer de don Luis de Ullate, Capitán de Dragones del Regimiento de España, residente en este pueblo, dijo que don Francisco Bello, natural de la Ciudad de Cádiz en los Reinos de Castilla, hijo de los difuntos Juan Rodríguez Bello y de doña Paula Alfonsa Morales, por su testamento que otorgó en San Miguel Panzacola el 15 de junio de 1763, se le legó a la otorgante la cantidad de 3, 000 pesos y por lo cual da poder a don Juan Mateo Juille, vecino y residente de Cádiz, para que cobre dicho legado.
Don Francisco Bello, vecino del pueblo de los Teteles, residente en esta villa, otorga poder general a don Domingo Manuel Cortés, de esta vecindad, para que en su nombre cobre judicial o extrajudicialmente de todas y cualesquiera personas o comunidades, todas las cantidades de dinero, plata, oro, joyas, esclavos, géneros, bienes y efectos que le deban.