Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, vecina de Jalapa, en nombre de sus hijos menores, vende a Juan de Pro, vecino de la Puebla de los Ángeles, una esclava negra llamada Magdalena, criolla, de 10 años de edad, poco más o menos, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común, los cuales recibió en esta manera: 50 pesos en reales y los 250 pesos restantes en cinco mulas aparejadas.
Francisco de Pro, vecino de este pueblo, como principal deudor, y Juan de Pro, su padre, como su fiador, se obligaron a pagar a Don Diego de Coronado Portocarrero, Alcalde Mayor de Jalapa, 113 pesos de oro común, precio de 50 castellanos de oro labrado que en una cadena les vendió, a 18 reales cada castellano, para de la fecha de esta escritura en tres meses corridos, todos juntos en una paga.
Juan de Pro y Francisco de Pro, su hijo, vecinos de Jalapa, dijeron que tiene una compañía sobre una recua de mulas desde hace seis años, la cual ha sido administrada por Francisco de Pro, quien ha pagado muchas deudas de ambos; y ahora se convinieron en esta manera: Francisco de Pro se queda con la recua en virtud de las pagas hechas y porque metió un mayor número de mulas; y el susodicho le dio a su padre para sustento, diez mulas y un negro llamado Antón Arará.
Juan de Pro, vecino de la ciudad de Los Ángeles, hizo entrega de 30 mulas aparejadas a su hijo Francisco de Pro, las cuales le había prometido [dote] cuando contrajo matrimonio con Leonor de Sahagún, hija de Francisco Martín Matamoros y de Ana Ruiz, vecinos de Jalapa.
Francisco de Pro, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su padre Juan de Pro, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de la persona que hallare, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 100 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene comunicado.
Juan López Ruiz, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Juan de Pro, vecino de los Ángeles, ausente, para que pueda recibir y cobrar, en su nombre, de Diego García de Samos la cantidad de pesos que pareciere deberle de diferentes partidas de azúcar que le mandó a la ciudad de la Puebla de los Ángeles.